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Lunes , 20.08.2018 / 15:00 Hoy

Tribuna futbolera

El sentido de la crítica

Luis Miguel Rodríguez Cruz

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En una época en donde la crisis se está comiendo al mundo al más puro estilo de aquel rudimentario videojuego llamado “Pacman”, y donde también el progreso ha sido latente en muchísimos ámbitos, el sentido crítico se está extinguiendo. Cada vez le resulta más complicado al indivíduo familiarizarse con la crítica, tanto en política, deporte, o el mundo del espectáculo. No sé si se deba a un retroceso de la humanidad; parece curioso, pero mientras vamos creciendo en tantas índoles, pugnamos por alejar de nuestra capacidad de entendimiento otras vertientes.

Desgraciadamente la gran mayoría de las personas entienden crítica como “fregar” o “joder”. A partir de ahí se genera una concepción totalmente errónea sobre la esencia de la criticidad. Siempre me he forjado a la idea de que periodismo sin crítica no es periodismo, y que presentar hechos sin un análisis es el reflejo de falta de capacidad, aunque haya quien se defienda argumentando que hay espacios exclusivos solamente para presentar información. Lo entiendo, pero entonces yo no lo definiría como periodismo.

A lo largo de la historia la crítica le ha dado sentido de existencia a muchísimas cosas. La “Mona Lisa” de Leonardo Da Vinci, por ejemplo, no sería lo que es gracias a miles de especialistas que la han analizado, y estoy seguro que los críticos de arte no la criticaron con la finalidad de dar a entender que ellos la hubieran pintado mejor. La crítica no debería de considerarse (porque en muchos casos así se entiende) como un atentado, sino como una invitación al cambio para bien. Desgraciadamente parece que uno ya no puede decir nada porque por todo se ofenden. Cuidado con decir que andan despeinados…

La finalidad de la crítica es tratar de aportar soluciones, pero existe una fragmentación seria, donde hay pocos críticos y muchos aduladores, por eso la gente se ha forjado la idea extremista de que o se es blanco o se es negro, que unos son un alma de Dios y otros son unos méndigos. No es así, existen más matices que le dan sentido al análisis y a la crítica; en la medida en que como sociedad lo asimilemos, poco a poco iremos creciendo.

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