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Martes , 13.11.2018 / 01:17 Hoy

Diario de campo

Orígenes de la observación electoral

Luis Miguel Rionda

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La figura del observador electoral ha acompañado al modelo electoral mexicano desde hace 24 años. Fue producto directo de la enorme desconfianza ciudadana dejó como secuela la elección presidencial de 1988, un proceso que fue desacreditado en su tramo final por la torpeza de la “caída del sistema” y la desaparición de las actas y resultados de la mitad de las casillas del país. La reforma electoral de 1990 dio pie a la fundación del Instituto Federal Electoral (IFE), que se mantuvo bajo el control gubernamental a través del secretario de Gobernación, su presidente del Consejo General.

Más adelante, la rebelión zapatista y la inestabilidad política de 1994 llevó a la profundización de la reforma electoral y a la ciudadanización parcial del IFE. Un año antes, en septiembre de 1993, se había aceptado por primera vez en la historia electoral de México, la participación de observadores electorales nacionales, que podrían ejercer únicamente la observación “de las actividades electorales de la jornada electoral”(Woldenberg: 335). El 18 de mayo de 1994, gracias a la reforma del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), se flexibilizó enormemente el registro y capacitación de los observadores, y se ampliaron sus facultades. Esto se dio al mismo tiempo que se ciudadanizaba el consejo general del IFE al abandonarse la figura de los “consejeros magistrados” y adoptarse la de “consejeros ciudadanos”.

En cuanto a los visitantes extranjeros, se agregó un inciso al artículo 82del COFIPE que abrió la posibilidad de recibir a observadores extranjeros, aunque no se les quiso llamar de esta manera, debido al escrúpulo nacionalista aún imperante. Se definió como una de las atribuciones del Consejo General del IFE el fijarlas condiciones de su participación.

Con motivo de la elección presidencial del 21 de agosto de ese año, se registraron81,620 observadores nacionales y 775 visitantes extranjeros. La principal organización de observadores fue la Organización Nacional de Observación Electoral del Magisterio (ONOEM), con 17,440 acreditados (21.4% del total), seguida por Alianza Cívica con 11,287 (13.8%) y la Cruzada Democrática Nacional por el Sufragio Efectivo con 7,371 (9%). Los observadores extranjeros provenían de 34 países y233 organizaciones (Olguín Salgado: 454).

En Guanajuato, la reforma política de 1994 permitió que se desarrollaran elecciones extraordinarias de gobernador al año siguiente, en un clima de certidumbre y condiciones de equidad para los candidatos en contienda. El nuevo Código de Instituciones y Procedimientos Electorales incluía, en su artículo 6, la figura del observador electoral con las mismas condiciones y limitantes previstas en la ley federal. “Por acuerdo del Consejo General, tomado en sesión de fecha 15 de marzo de 1995, se aprobó el Reglamento para los Observadores Electorales que participarían en la elección extraordinaria de gobernador. Este acuerdo señala que, una vez acreditados ante los órganos electorales competentes, los observadores están en facultades de presenciar tanto los actos electorales preparatorios, como losque se realicen durante la jornada electoral y los posteriores a ella, en todo el territorio del estado.” (IEEG, 1995: 34). Además, el acuerdo del 19 de abril determinó que los ciudadanos mexicanos de otras entidades federativas podrían participar en la observación de los actos electorales del proceso electoral extraordinario, y el 26 de abril se resolvió que los ciudadanos extranjeros podrían registrarse como visitantes electorales extranjeros.

Fuimos 1,862 los observadores que nos acreditamos ante el Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG);mil 757 (94.36%) de ellos guanajuatenses; 103 (5.53%) visitantes electorales nacionales y dos visitantes electorales extranjeros. La mayoría integrados a alguna de las organizaciones: Movimiento para la Certidumbre Electoral(MOCE), Alianza Cívica, Organización Nacional de Observación Electoral del Magisterio (ONOEM), Coparmex y Gertrudis Bocanegra (Michoacán).Todos pudimos testimoniar los procedimientos electorales en cualquiera de las 4,399 casillas instaladas.

Esa misma reforma electoral determinó que las elecciones locales fueran concurrentes con las elecciones federales. A partir de entonces la acreditación de los observadores ha sido materia federal en Guanajuato, aunque el IEEG puede recibir solicitudes e impartir la capacitación a que obliga la ley.

De acuerdo a los datos de acreditación de observadores en las últimas elecciones nacionales y locales, parece que la figura está cayendo en desuso. Puede ser por dos razones: a) la ciudadanía cree en la legalidad y transparencia de los procedimientos e instituciones electorales —ojalá que así fuera—, o b) hay un desánimo o un desinterés ciudadano en acompañar los procesos, resultado del “mal humor” social que tanto nos afecta hoy día. Me temo que puede estar sucediendo esto último, y que es una llamada de atención para los formadores de cultura cívica, incluyendo todo el sector educativo y los organismos electorales. Algo habrá que hacer.

Colaboró: Diana Lilia Mejía Rodríguez

Referencias:

IIEG (1995) Memoria electoral 1995. Consultada en: https://ieeg.mx/proceso-electoral-1995/ el 14 de junio de 2018.

Olguín Salgado, Eduardo (1998) “La observación electoral durante los comicios presidenciales de 1994”, en Manuel Larrosa y Leonardo Valdés, Elecciones y partidos políticos en México, 1994. México: UAM-I, pp. 451-458.

Woldenberg, José (1997) “Sistema político, partidos y elecciones en México”, en Pedro Aguirre, Alberto Begné y José Woldenberg, Sistema político, partidos y elecciones. Estudios comparados. México: Nuevo Horizonte editores, 2ª. Edición, pp. 307-410.

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