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Martes , 23.10.2018 / 18:50 Hoy

El camaleón peripatético

Libros y labios

Luis Miguel Aguilar Camín

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Va sin más —le digo al camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— un texto de título:


Libros y labios

Sólo cuando no pueden besar, los labios

—Creo que según James Thomson— cantan;

Cantar es decir también verterse en libros.


Cuando una Julieta muy labial

Le dice a su Romeo: You kiss by the book,

Quiero que un torpe y maravilloso malentendido de traducción

Permita celebrar que libros

Besen labios.


Los labios: yo no vivo en mis labios

—dijo la poeta Tsvietáieva al poeta Rilke—;

Quien mis labios besa esquiva mis labios.

Había que besarla, en cambio, en sus libros.

Los libros a veces son labios besados en libros.


¿Quién dice que libros

No pueden crear el efecto Platón-Agatón?

Mientras la besaba, no el alma, un libro

Quiso abrirse paso y llegar a sus labios.


No han de manchar, cuando viejos, los labios

—creo dijo Cernuda— de joven los labios;

Viajan entonces, de viejo, en los labios

El pardo olor y el rancio sol papel de viejos libros.

Manchados, manchantes, los labios

Sólo pueden limpiarse al besar en los libros.


En misterios de amor que son del alma, los labios

—Creo dijo John Donne— colaboran; pero el libro

En que se leen es un cuerpo. Así, los libros

Son cuerpos en que han de besarse los labios.


Aquel desesperado: si me besas, si tus labios

Tengo, haré que otros puedan besar otros labios en libros.


En besos chupaban y chupaban y chupaban los labios

—relató el Capitán Francisco de Aldana— sin ir

A las almas; como quien leyera y leyera y leyera

Sin colmo encontrar en los libros.


El gusto de a veces no terminar los libros

De golpe; dejar un residuo en los libros

Sin llegar a las páginas finales. Igual que en los libros,

Tampoco a veces hemos de terminar los labios.


Y aquel otro desesperado: yo te meto en los libros

Si de los libros me sacas con tus labios.


Habrá ese volumen, que todos los libros

Reúna, de toda nuestra obra de labios.


¿Por qué el despectivo libresco ligado a los libros?

¿No ven que no hay nada labiesco ligado a los labios?


Besos que encabalgados libros

Querían integrar

Al depararse a sí mismos mil y un labios.


Y a veces se avecina esa mirada,

Como una inminencia de labios;

Como cuando un libro entre los libros

Está a punto de ser el que buscaba.


Cuando las fechas de aquel primer libro

—creo dijo Francis Jammes—: el diccionario escolar,

Eran menos meras fechas de un libro

Que soplos, que roces, que besos de labios.


En Bécquer, son alas que baten, los labios;

Sean alas que baten, las hojas en libros.


Ninguno de los libros

—concluye el persa Hafiz—

Me besó como sus labios.

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