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Viernes , 22.06.2018 / 02:58 Hoy

El camaleón peripatético

Confites y canelones, II

Luis Miguel Aguilar Camín

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Van—le digo al camaleón peripatético en el cuarto donde escribo—más “Confites y canelones” en adiós a la temporada.

La facultatura del selfie. La autora Elizabeth Losh tiene ciertas propuestas universitarias; parecerían bromas, ocurrencias de redes, y no es así. Por ejemplo los estudiantes podrán usar el “like” de Facebook y los emoticones para comentar el entorno educativo: “¿Les gustan las ventanas del salón de clase? ¿Les gusta el reloj? ¿Les gusta el pizarrón de fondo blanco o preferirían uno de fondo negro?”. Losh ve también como fundamental un “Selfie Course” donde se dará ayuda a los estudiantes para que presten atención a “los matices de las microexpresiones de la representación facial”. Respecto al análisis de textos literarios o filosóficos, los estudiantes añadirán emoticones al margen de modo que “una cara con las cejas levantadas puede expresar escepticismo, o una cara con sonrisa apenas perceptible puede expresar sutileza apreciativa”. Con ustedes, la facultatura del selfie y el grado emoticón del pensamiento. Poema chino. El término del año alcanzó para encontrar Trescientos poemas de la dinastía Tang (edición de Guojian Chen, Cátedra, 2016). Tienen, se sabe, una peculiaridad varios poemas chinos clásicos: los autores explicitan desde el título de qué va a tratarse el poema. Pongamos estos: “En el día trece del mes once fui al granero por primera vez desde mi enfermedad”; “Al pedirle que me preste algo de arroz a Yu-hui”; “Un monje del Monasterio de la Fortuna Auspiciosa me pide que no le dé nombre a un pabellón”; “Mientras subo por una torrecita de noche y recuerdo a viejos amigos en Lo-yang”; “En un bote una tarde de verano, oí el grito de un pájaro. Era muy triste y como si dijera: ‘Mi señora es cruel’. Conmovido, escribí este poema”; “Ha nevado repetidamente pero podemos contar con una buena cosecha de trigo y cebada; de puro alegre hice esta canción”; “En un intento por curarme el hábito de la bebida, escribí este poema para reprender a la copa de vino y pedirle que ya no se me acerque”. Ahora pesco esta maravilla de Tu Fu: “DANZA DE LA ESPADA EJECUTADA POR UNA DISCÍPULA DE LA EXCELSA GONGSUN. El día 19 del décimo mes del segundo año de la Era de Dali (766-779), en la casa del comisario Yuan Chi vi a una muchacha llamada Li Duodécima, de Lingying, danzando con una espada. Admirado por su habilidad le pregunté quién era su maestro. Dijo que fue la señora Gongsun. Recuerdo que el tercer año de la Era de Kaiyuan (713-741), en Yancheng, cuando yo era un niño pequeño, vi a esa señora danzando con gran elegancia y maestría. Era la única que podía bailar con esta arma en el Teatro Imperial. Entonces yo era un niño y ella una joven muchacha. Ahora yo soy viejo y ella falleció hace tiempo. Su discípula ya no era joven. Al conocer el origen del arte de esta bailarina, pude encontrar afinidades artísticas con su maestra. Sumergido en estos recuerdos, suspiré de emoción y compuse este poema bajo el título de Danza de la espada. El famoso calígrafo Zhang Xu, de Wu, presenció muchas veces la danza de la señora Gongsun y eso le ayudó a confeccionar su técnica en la escritura de caracteres con trazos sueltos y rápidos, dándole dinamismo y energía, lo que demuestra lo impresionante que era el arte de la señora”. Cárceles. La editora de Nexos Kathya Millares da cuenta exacta de la aparición de un libro relacionado con Victor Hugo, Lo que dicen las musas parlantes. Hace tiempo hice un poema luego de leer una edición inglesa al respecto. La nota al calce indica: “Sobre revelaciones de la Burra de Balam y Josué el de Jericó por medio de musas espíritas a Victor Hugo y su círculo de amigos y familiares durante su exilio de Francia en la isla inglesa de Guernsey, entre 1853 y 1855”. El poema, “Las cárceles”, se lee: “I El hombre/ Está en una prisión/ De mínima seguridad./ El animal/ En una de máxima/ Seguridad./ La planta/ En un confinamiento/ Solitario. II La planta/ Está en la más triste/ De las cárceles del alma. /Un lirio/ Vive el infierno rotundo. III Un cerebro/ Es también una celda/ De confinamiento/ Solitario. /Una idea /Es un escape/ De esa celda. IV Todas las extremidades/ Del cuerpo de un hombre/ Son corredores de la cárcel./ Sus venas son ríos/ Llenos de cadáveres/Ahogados./ El hombre/ Está lleno de criminales/ A punto de ser ejecutados./ V Somos todos/ Los convictos/ De Dios”.

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