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Sábado , 26.05.2018 / 11:15 Hoy

Opinión

Un millón de spots para Andrés Manuel

Luis Lozada León

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El miércoles pasado el teacher López Dóriga en su columna entre otras cosas dijo: “Que el caso de Morena de Andrés Manuel es para el diván del siquiatra y para los analistas de la política: que quienes no compiten son los únicos que se promueven en los spots, lo que retrata la pobreza de cuadros y de estrategias y el exceso de ambiciones.”

Por lo que yo, sin ser psiquiatra, haré un análisis de la personalidad de Andrés Manuel López Obrador.

Andrés Manuel López Obrador nace en Tepetitán en el municipio de Macuspana, Tabasco, México, el 13 de noviembre de 1953. Ha sido presidente nacional del PRD, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, y Candidato Presidencial de México.

En su faceta de dos veces Candidato Presidencial una sentencia ha sido la constante: el fraude electoral. Siempre se ha declarado inconforme con los resultados de los conteos generales de las elecciones, llegando a presentar hasta argumentos absurdos como fue en 2012 al llevar animalitos de granja como prueba de compra de votos.

Andrés Manuel es un hombre sumamente egoísta que acusa un trabajo incesante ingenioso astuto y a veces pérfido realizado por el egoísmo profundo en que se encuentra.

Podríamos partir para el análisis del principio “el amor de sí mismo y de todas las cosas para sí propio”. Es decir es la acción humana, es el amor propio, que es capaz de llegar a ser un tirano para los demás.

A partir de procedimientos inquietos, disfrazados o secretos con que actúa, reafirma su egoísmo, vigilante e insaciable como lo podemos apreciar con el millón de spots para él solo, lo cual habla de su habilidad para penetrar entre las masas, de las cuales se servirá más tarde. Es un político que no descansa y se detiene sobre cuanto le rodea, sean hombres o cosas, les extrae lo útil y sigue su conducta errante.

Es hábil, es impetuoso, como sus deseos, él en sí encarna el egoísmo político más vivo que esconde con destreza en las profundidades y tinieblas de la política, y desde ahí se entrega a miles de peroratas, ahí está cubierto de las miradas de la crítica y al sentirse protegido, se convierte en un político que cree obrar de buena fe, inclusive que obra en virtud de una serie de motivos y argumentos que están muy lejos de ser los que en realidad le impulsan a la acción.

Y es así que como consigue alimentar, sin saberlo un gran número de pasiones, de amor, y de odio. Consiguiéndola en una forma tan cruel que cuando se le han revelado políticamente hablando, desconoce y decide seguir adelante porque está a punto de una nueva conquista y de este modo se anticipa a los hechos, violentando todo principio de equidad.

Andrés Manuel cree que su inteligencia lo coloca sobre el resto del género humano y que todos los hombres están cegados por la ambición, a excepción de uno solo, ¿advine usted quién es?

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