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Opinión

Mucho ruido y pocas nueces en Morena

Luis Lozada León

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“Mucho ruido y pocas nueces”, con esta expresión se quiere hacer notar que, a pesar de haber un gran alboroto o revuelta, al final, no hay ningún resultado real ni positivo. Se hace mucho ruido pero al final, no se hace nada, todo es artificio. Es como cuando un político, como el dueño de Morena, desde hace años está en precampaña y en campaña, con multitud de discursos en contra de la “mafia” del poder, y cuando llega la hora de la verdad, comete tonterías e insensateces para no llegar.

Mucho ruido en Morena, pues la atención está centrada en los elementos externos advenedizos al instituto y, por supuesto, todos aquellos que desde la trinchera más humilde hasta la representación estatal, están dispuestos en no permitir que los Morenos piratas lleguen sin más méritos y sin más esfuerzo a ocupar cargos de elección popular.

El ex candidato a la gubernatura, el maestro Abraham Quiroz Palacios, en conferencia de prensa, señaló con semblante molesto que: “Morena no va a ganar las elecciones del 2018 si desplazan a los auténticos militantes que sí cumplen con la honestidad, entrega y convicción que exige Morena”.

Y así tenemos que 95 por ciento de los miembros que conforman el Consejo Estatal de Movimiento Regeneración Nacional, no están de acuerdo en dejar la coordinación de organización a los perfiles externos, a José Juan Espinosa Torres, Fernando Manzanilla Prieto, Alejandro Armenta Mier, y a Luis Miguel Barbosa Huerta, cargo que resulta en extremo importante por ser la antesala de la candidatura para Gobernador de Puebla que se disputará en menos de un año.

En Morena todos son iguales, “morenos”, pero unos más que otros, recordemos que el término igualdad procede del latín “aequalitas” que significa conformidad de una cosa con otra, en naturaleza, forma, calidad o cantidad. Y por eso, cuando ponemos en el mismo rasero a los externos y los comparamos con los internos, Morena tiene un grave problema, ni a cual irle, ninguno de los iguales llena la pluralidad de elementos que se necesitan para poder aspirar a gobernar nuestra entidad.

Seguramente, alguno de los ansiosos aspirantes externos, el más listo de ellos, dirá que todos tienen el mismo derecho, mientras este se entienda como imparcialidad, pero él tiene la ventaja de haber sido creador de normas.

Y el interno, por el otro lado, dirá que tiene un buen trabajo desarrollado como legislador y que además es elegido por uno de los mandamases de Morena, otro más dirá que es el elegido, ungido por el dedo de Andrés Manuel López Obrador, alias “consenso”, uff esto sí que es democracia!

Así, los órganos locales “morenistas” tienen hasta el 3 de septiembre, día en que se celebrará el gran acto purificador de Morena, para construir y conseguir el “consenso”. De no lograrlo, los puestos se entregarán a los mejores posicionados en las encuestas, siendo tres las grandes encuestadoras la De, la Di y la To, lo que por un lado dejaría la decisión a la sumisión y descartaría la voz y voto de los agremiados. O aún les quedaría considerar la opción del azar, como alguna vez lo manejó López Obrador por medio de la famosa tómbola.

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