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Domingo , 19.08.2018 / 03:49 Hoy

Opinión

La vida, el piojo y López

Luis Lozada León

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Al llegar a cierta edad sentimos que fluyen veloces sin poder detenerlos, los minutos, los segundos, las horas, los días y los años. Y al mismo tiempo nos damos cuenta que esta fuga incontrolable del tiempo nos va acercando a pasos agigantados hacia la vejez.

Aquellos que gastaron el tiempo en ocupaciones frívolas improductivas que no han dejado testimonio alguno de sus personas que marquen el camino por donde han pasado experimentan una sensación de vaciedad y futileza cuando retrospectivamente se mira a lo que ha sido su vida. Los años se le aparecen desperdiciados y mal gastados.

Lo anterior lo digo en relación al cese fulminante del famoso y enjundioso “Piojo” Herrera. Es decepcionante la brevedad del puesto de técnico en nuestra selección nacional.

Que de la noche a la mañana el prodigio de la televisión lo convirtió casi en héroe nacional cuando logró el pase al mundial de Brasil 2014. Pero ¡oh! de pronto el piojo se descontó al comentarista deportivo Christian Martinoli y a Luis García su feroz hija, motivo suficiente para que de pronto el piojo no sirviera más a los intereses de quienes manejan al seleccionado nacional.

Para no desentonar, Andrés Manuel López Obrador tocó el tema del seleccionado nacional, y así de fatuo manifestó que “hubo un compló en contra de Miguel ‘el piojo’ Herrera”, ya que él tiene información fidedigna de que el Presidente Peña Nieto, Miguel Osorio Chong y Videgaray, le pidieron a los directivos de Televisa que quitaran a Herrera como técnico de la Selección Nacional, según esto como una maniobra distractora para desviar la atención de temas de relevancia nacional, como la fuga del narcotraficante, Joaquín “el Chapo” Guzmán, cada loco con su tema dirían mis tías.

En nuestra sociedad es muy común ver el surgimiento de ídolos populares que se caracterizan por carecer de algún talento o virtud que les permita ser catalogados como verdaderos ídolos, dejándonos en los últimos años un desfile interminable de “famosos” en las pantallas de la televisión, gran cantidad de personalidades a las cuales la sociedad y sus respectivos grupos sociales daban a conocer como ídolos.

Ya lo dijo Oscar Wilde, aquel talentoso dramaturgo y novelista Irlandés: “Que hablen de ti es horroroso. Pero mucho peor es que no hablen”. La fama de los artistas, y no artistas en general, viene y va, como las mareas, como las nubes que se van.

A todas estas personas le recomendamos que, igual que los generales romanos cuando celebraban un triunfo llevaban junto a ellos a un esclavo que les susurraba al oído “Recuerda que has de morir”, estos famosos y jocosos personajes mexicanos harían bien en recordar, que la fama es efímera y circunstancial.

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