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Martes , 16.10.2018 / 03:27 Hoy

La moral del saltimbanqui político

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No hace mucho vimos una gran desbandada de políticos dejando el PRD, de por sí, un partido bastante fraccionado por las “tribus” en conflicto que se han formado a lo largo de los años, o el caso de Margarita Zavala, que militó por más de 30 años en el PAN desde la flor de su juventud, se vio en la necesidad de dimitir para poder tener la oportunidad de contender por la Presidencia.

Lo que trata de explicar este artículo es la moral de los que desertan y de los que reciben, pasivos y activos. Por ejemplo, ha luchado parte de su vida, haciendo todo lo posible, políticamente hablando, para ocupar en su partido un puesto de elección popular y sin mediar argumento alguno es desplazado por un elemento que ha traicionado a su partido y a los votantes que lo llevaron a un puesto de elección popular. ¿Cómo llamar a este acto de frialdad política?

Así, la semana pasada, la senadora Gabriela Cuevas, también del PAN, renunció tras 23 años de militancia, declarando: “he decidido, con la misma convicción democrática, unirme al movimiento plural que ha convocado Andrés Manuel López Obrador”, esto desde su cuenta de twitter @GabyCuevas, y ¿cómo no con el PRI? Ya que el Secretario Luis Videgaray instruyó a todas las embajadas acreditadas en el mundo, a fin de que se le nombrara presidenta de la Unión Interparlamentaria, nadie sabe para quién trabaja.

No se nos debe escapar el efecto que pueden producir estos actos en las masas, es importante ya que se equipara como un producto de traición, quitar de en medio al adversario con el desplazamiento político. ¿Cree usted que los adeptos a Morena, la actitud de Gabriela, de Barbosa y de muchos más sólo albergarán rencor, odio y venganza hacia los demás? Despiertan así la agresividad innata que todo ser humano lleva consigo, esperando el momento de que llegue la pequeña y miserable venganza el día de la elección.

Ciertamente, la liberación de los cargos políticos que hace Morena a militantes de otros partidos no fortalece a ese partido, sino al contrario los desplazados regularmente fundadores del partido serán los primeros en llevar a cabo el dicho popular “la venganza es un plato que se come frio”.

Se ha suscitado gran polémica en Morena, pues parece no existir ningún filtro para elegir candidatos, ni por experiencia, ni mucho menos por calidad, pues acepta, perdonando la expresión, “lo que sea”. Así tenemos desde actores de telenovelas, hasta ex jugadores de futbol, como Cuauhtémoc Blanco, aprovechando la popularidad de estas figuras mediáticas para ganar votos.

Por lo que me cuestiono ¿dónde quedó la fidelidad política? Un integrante de cualquier partido político comparte con sus miembros, ante todo, una ideología afín, ya sea de derecha, de izquierda, centro-derecha, populista, etc. Esa determinada ideología se nutre de las necesidades populares, del bien común y por ende de la comunidad.

Los militantes deben evitar mudarse a un partido para obtener una cuota de poder, un cargo público, un puesto en el gobierno o como lo llamamos coloquialmente un “hueso”. El objetivo fundamental debe ser representar a las mayorías populares y no a un grupo selecto de políticos que sólo buscan su bien personal y económico.

En esta coyuntura electoral, parece que se ha perdido todo lo enigmático que tenía el votar y ser votado, da la impresión, y más en aquellos partidos de un solo dueño, que esto se ha convertido en un fuerte negocio familiar de “a ver quién da más” y el que da más, se queda y se le unge como candidato, venga de donde venga, ya que al sólo pisar el terreno de Morena, inmediatamente y por obra y gracia del señor tropical, te conviertes en el apóstol perdonado de todas las ofensas políticas de las que acabamos de hablar.

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