• Regístrate
Estás leyendo: Del Tartufo de Moliere a nuestros políticos
Comparte esta noticia

Opinión

Del Tartufo de Moliere a nuestros políticos

Luis Lozada León

Publicidad
Publicidad

Tartufo, viene de “tartuffe” que es el nombre dado a la trufa u hongo escondido bajo tierra, es una obra del año de 1664 del admirado dramaturgo y poeta francés Moliere, que consistió originalmente de 3 actos en verso y que después de ser presentada en Versalles fue prohibida, hasta que, 5 años después tras varios intentos, por fin Moliere logró estrenarla al público en una nueva versión de 5 actos y en prosa.

La obra usa elementos hilarantes, con gran influencia de la farsa.

Desde el principio el espectador puede ver claramente la falsedad del personaje principal, Tartufo, quien se ve descubierto por la atracción incontenible que siente por su amada Elmira. Se muestra así en su verdadera naturaleza: es un hombre sensual, goloso, bebedor y adicto a las mujeres que sólo busca su propio provecho sin importarle ningún valor moral.

En el momento oportuno no duda en quitarse su máscara y mostrarse tal cual, según sea su conveniencia.

La figura del hipócrita está trazada con tal perfección en esta obra que se ha convertido en todo un referente, tanto en la literatura como en la vida real, por lo que despierta frecuentes animadversiones entre quienes, en distintas épocas y lugares, se han dado por aludidos, o como popularmente dice el dicho: “a quien le quede el saco, que se lo ponga”.

¿Qué disfraces utilizan los políticos? ¿Qué caretas, qué máscaras?

La política, esa zona ya tan erosionada, debe alejarse de la farsa, volver a repoblar con personas honestas las instituciones y encargar al sastre un nuevo traje para los candidatos y neo políticos, recomendarles a estas personas que solo piensan en sí mismas y se creen mejores o superiores a otras, que están ni más ni menos frente a la soberbia.

Recordarán ustedes estimados lectores que Barbosa en una de sus antipáticas monsergas en contra del Peje que de soberbio no lo bajó, como lo dijo en aquel 2015 en plena disputa del PRD con Morena, cito: “la soberbia de Andrés Manuel López Obrador es infinita. Repito, la soberbia de Andrés López Obrador parece infinita (...) El PRD nunca será cabús de nadie, el PRD debe transformarse y si no lo hace, sin duda que su destino será la extinción”. Este es el ejemplo fino y acabado del Tartufo de Moliere.

Otro ejemplo tartufiano es cuando vino de gira Andrés Manuel y en tierras poblanas dijo que ya no hay empate técnico con Martha Erika y Miguel, sino que Barbosa esta veinte puntos arriba, y ya lo dijo el Mesías Tropical, y ni modo, hay que creerlo por inverosímil que esto parezca.

Así dentro de las sombras escondidas en el Peje, tenemos una muy arraigada, que son sus ideas y sentimientos mágicos, es por eso que los votos los multiplica como si fueran panes y peces.

Con la certidumbre de que el Tartufo es la trágica historia de quienes gozan de la más absoluta impunidad a través del poder, la mentira, las apariencias y de la falsa moral, que se transporta como por arte de magia a nuestros políticos. Cito a Tartufo: “quien peca en silencio, no peca, es el escándalo lo que vuelve pecaminosa a la acción”.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.