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Miércoles , 20.06.2018 / 09:06 Hoy

Opinión

Así vi el debate

Luis Lozada León

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A menos de un mes para que se den los comicios, el pasado 12 de mayo se llevó a cabo un debate entre los candidatos a contender por la llamada mini gubernatura por el periodo de un año, ocho meses. El lugar: el Complejo Cultural Universitario (CCU) de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), el horario pactado fue a las 8:00 p.m., la moderadora Vicky Fuentes, impecable.

En orden de aparición, pasaré a comentar cada uno de los participantes:

Abraham Quiroz Palacios de Morena, poco o nada que decir. Extremadamente simple no supo de qué se trataba la presentación, sin experiencia política ni discursiva. Sólo se explica su presencia por la senil locura de Andrés Manuel López Obrador, y aún así pinta para el tercer lugar en la elección.

Ana Teresa Aranda, para muchos la sorpresa de la contienda. Se mostró sincera. Discrepó y contradijo a los demás con el reconocimiento de lo que está bien y de lo que está mal, no se vio hipócrita ni entregada a ninguno de los contendientes, al contrario se vio independiente, firme un poco sobrada de sí misma.

Blanca Alcalá Ruiz mal asesorada, mal dirigida, nerviosa, con pocas herramientas, ya que el rojo característico en sus últimas presentaciones revela la inseguridad de quien dirige su campaña, pensando que la agresividad, el denostamiento y la incapacidad resultan pilares de un programa de gobierno incierto y de franco menosprecio a la sociedad.

Se vio agresiva y temeraria al dar datos que no se adecuan con el tema propuesto en el debate, con una insana intención de revisar la paja en el ojo ajeno, sin analizar la viga que carga y la ciega.

Una candidata sin propuesta propia, medrosa, aburrida en sus opiniones, y falta de argumentos que en efecto hagan suponer que tiene algún plan de trabajo de gobierno, firme, cierto y verdaderamente benéfico para la sociedad.

La dedicatoria del debate, atacar, denigrar e intentar justificar ante los medio de comunicación la incapacidad con los aciertos de un gobierno saliente.

Roxana Luna Porquillo en su irregular discurso, pidió hasta el antidoping a los candidatos, se vio muy novata y sus propuestas no arrojan nada nuevo bajo el sol azteca.

Antonio Gali fue el más embestido por las críticas, ni siquiera a él si no al gobernador en turno, esto obviamente, por ser el candidato a vencer. Se vio ponderado, templado, íntegro. En su discurso se percibe que se ha dado cuenta de cuáles son las necesidades reales de los poblanos, que su conducta y pensar las ha alineado al desarrollo sin llegar a los excesos, construyendo un verdadero método de trabajo en 22 puntos de su “Plan para Puebla” para la ya famosa mini gubernatura. Para Gali el matrimonio y la familia son instituciones fundamentales, lo cual pondera sinceramente su compromiso social.

Así las cosas, este debate no debate nos mostró las cualidades y carencias de cada candidato, aunque sea en breves minutos, y que ojalá que el que gane, no las conciban en horas interminables.

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