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Viernes , 19.10.2018 / 11:28 Hoy

Se descubrió que...

Zumárraga dice que él no vio nada

Luis González de Alba

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¿Por qué ya no ocurren milagros? —Porque piensa el Redentor que ya no son menester... No queráis, como Herodes, ver milagros y novedades por que no quedéis sin respuesta: lo que Dios pide y quiere son vidas milagrosas, cristianas, humildes, pacientes y caritativas, porque la vida perfecta de un cristiano es continuado milagro en la tierra".

Fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México, en su Catecismo Regla Cristiana.

¿No vio, pues, el más grande milagro en la Historia? Ante los ojos de fray Juan se formó la imagen milagrosa de la Guadalupana al descargar Juan Diego las rosas enviadas como prueba de que era María Santísima quien pedía que le construyera una iglesia.

Unos 200 años antes, hacia 1322, la Virgen se apareció a un humilde pastor en Extremadura, España. Ocurrió el milagro entre unas peñas de la Sierra de Guadalupe. La Virgen le pidió al pastor que allí le edificaran una iglesia. El pastor llevó el mensaje a los clérigos y no le creyeron. La aparición se repitió con la misma solicitud. Un hijo del pastor resucita tras de ser dado por muerto. Los clérigos acompañan al pastor hacia el lugar de las apariciones y encuentran allí, oculta, una escultura de la Virgen. Levantan el santuario pedido en ese lugar de la Sierra de Guadalupe y llaman por lo mismo Virgen de Guadalupe a la escultura. Pasa más de un siglo antes de que se tenga el primer manuscrito con el relato de la aparición española.

La similitud es completa en ambas apariciones de la Virgen: 1. En el Tepeyac y en Extremadura se aparece a un a) hombre, b) humilde; 2. Ambas apariciones ocurren en un monte y entre peñascos, cerca de una fuente aquí y de un río allá; 3. En ambas Españas, la vieja y la Nueva, la Virgen pide que le hagan una iglesia en el lugar; 4. Las autoridades eclesiásticas no le creen al enviado, ni aquí ni allá; 5. Un pariente del testigo de la aparición sana milagrosamente en España y en la Nueva España; 6. El obispo pide una prueba aquí y allá hacen otro tanto los clérigos; 7. En la Sierra de Guadalupe, España, la prueba consiste en el hallazgo de una escultura de la Virgen milagrosamente esculpida, sin intervención humana; 8. Es una imagen morena y la llaman "la Morenita de las Villuercas", por el pueblo cercano así nombrado; 9. En el Tepeyac la prueba consiste en una imagen milagrosamente pintada, sin intervención humana; 10. Es una imagen morena y la llaman "la Morenita del Tepeyac"; 11. En España no aparece el primer relato escrito sino hasta 1440, ciento dieciocho años después del milagro; 12. En la Nueva España no aparece el primer relato escrito sino hasta 1648, ciento diecisiete años después del milagro, nunca mencionado antes de esa fecha.

Fray Bernardino

El conflicto guadalupano está presente en la historia de México desde que este país existe, como observamos en la Historia General de las Cosas de la Nueva España, la magna obra de fray Bernardino de Sahagún.

Que sobre el mismo sitio donde había estado el altar de la diosa Tonantzin, súbitamente prendiera una tan gran devoción por otra "nuestra madre" —ahora la madre de Cristo— fue señalado con enorme suspicacia por fray Bernardino, nuestro primer gran historiador:

"Y ahora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin (...) y es cosa que se debía remediar, porque el propio nombre de la Madre de Dios no es Tonantzin (...); parece ésta invención satánica para paliar la idolatría (...); la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin, como antiguamente".

La mejor hipótesis es la de fray Servando Teresa de Mier, 200 años después dijo el héroe independentista: Un cumpleaños del obispo Zumárraga se festejó con un auto sacramental en el que se lo hacía testigo de un milagro. Como base se empleó la narración española dos siglos anterior. La obrita teatral permaneció un siglo, como la Bella Durmiente, en los archivos de la Catedral. Hacia 1648 la halló Miguel Sánchez... y ya no vivía nadie para decirle que había sido escrita para divertir a fray Juan.

Y eso es todo.

Más en Las mentiras de mis maestros, Cal y Arena. Cap. III.

www.luisgonzalezdealba.com
Twitter: @LuisGonzlezdeA

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