• Regístrate
Estás leyendo: "Expertos" ignoran hasta geografía de México
Comparte esta noticia
Sábado , 20.10.2018 / 14:49 Hoy

La calle

"Expertos" ignoran hasta geografía de México

Luis González de Alba

Publicidad
Publicidad

La primera voz que denunció el asesinato e incineración de los 43 normalistas de Ayotzinapa fue la del sacerdote católico Alejandro Solalinde. Los padres de los normalistas le impidieron oficiar una misa por el descanso de los difuntos y lo echaron de la Normal Rural. Cargado de premios como defensor de derechos humanos, director de Hermanos en el Camino, que ofrece asistencia a migrantes centro y sudamericanos, en 2012 recomendó al PRI hacer un acto de contrición por sus malos gobiernos.

La Comisión Interamericana de DH, CIDH, no considera las declaraciones del padre Solalinde, o no las conoce. No explica cómo un fragmento de hueso quemado, analizado en la Universidad de Innsbruck, Austria, resultó con ADN de Alexánder Mora Venancio, uno de los 43 desaparecidos.

Los expertos no conocen la geografía de México: Iguala no está en el camino entre Ayotzinapa y el DF, a donde más de un centenar de normalistas iba para la marcha del 2 de octubre, según declaran los sobrevivientes. Como reportó hace meses Héctor de Mauleón en El Universal, uno de los autobuses que robaron llevaba oculta heroína enviada por los narcos Guerreros Unidos a Estados Unidos. Los normalistas no lo sabían, robaron el autobús para ir al DF y los narcos supusieron que habían ido a robar la droga. Más aún cuando se enteraron de que entre los alumnos de grados superiores iban miembros del cártel opositor, Los Rojos.

Eso explicaría la saña del crimen. El desollado y sin ojos tirado en la calle, a la vista, como escarmiento, ¿era informante de las autoridades antinarcóticos? La CIDH no sabe.

El experto peruano en incendios, José Torero, hizo su peor faena: ignoró datos de institutos de la UNAM y del IMP, en geología, química, biología y entomología.

Desde los primeros días, muchos hemos preguntado quién desvió a Iguala a los normalistas. Sabemos que la orden la dio El Cochiloco, hoy muerto. ¿Por órdenes de quién? Los "expertos" ni eso preguntan.

¿Y el asesinato de Gonzalo Rivas, quemado vivo por los normalistas que incendiaron —con nobles fines— la gasolinera donde trabajaba?

Novedad: No hubo barco para mí, Cal y Arena (Ensayo Personal).

www.luisgonzalezdealba.com
@luisgonzlezdea

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.