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Sábado , 15.12.2018 / 03:24 Hoy

Columna de Luis Gerardo González García

Del discurso a la acción

Luis Gerardo González García

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Excelente semana para todos. A partir del 1 de diciembre de este 2018 inició formalmente la gestión del nuevo Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, el Lic. Andrés Manuel López Obrador.

El Presidente más votado en la historia reciente de México, también el más persistente, después de intentar ser electo en tres ocasiones como candidato a la Presidencia en 2006, 2012 y 2018. Más de una década en campaña y habiendo recorrido aproximadamente 2 mil 400 municipios de México, en definitiva, un esfuerzo de posicionamiento innegable.

Inició, desde el momento que gana la elección el pasado 1 de julio de 2018, a generar una expectativa política, económica y social, que hemos visto en todos los niveles. Con certeza, ningún presidente electo había tenido tanta influencia en las variables macroeconómicas del país antes de tomar posesión, como tampoco ningún presidente en funciones, había brillado por su ausencia como lo hizo Enrique Peña Nieto estas últimas semanas. Sin entrar en detalles, la cancelación del aeropuerto de Texcoco, las consultas ciudadanas que, a pesar de ser un ejercicio no representativo, respaldaron las posturas de AMLO, han generado un incertidumbre y por ende, impactos negativos en la economía nacional.

Hoy, ya no es más Presidente Electo, tomó protesta ante el Congreso de la Unión, después de más de una década buscando ese momento, finalmente lo logró. “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido de manera democrática, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la unión. Y si así no lo hiciere, que la Nación me lo demande”. Hoy, Andrés Manuel es nuestro Presidente.

Su discurso en la Cámara de Diputados, hizo un recuento de la historia. Inició agradeciendo la no intervención de Enrique Peña Nieto en las pasadas elecciones, haciendo la referencia de que en las anteriores elecciones sí tuvieron intervención de los otros presidentes. Mencionó que por mandato del pueblo, inicia la Cuarta Transformación de México, no solo el inicio de un nuevo gobierno, sino de un cambio de régimen político. “Una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción y la impunidad” declarando en su discurso éstas últimas, herencia de un modelo neoliberal ineficiente de los pasados gobiernos.

Aclaró ¿A qué se refiere la Cuarta Transformación?, haciendo un recuento de la Independencia de México (La 1ª), donde se luchó por abolir la esclavitud y lograr la soberanía nacional. En la Reforma (La 2ª), luchando por el predominio del poder civil y la restauración de la república. En la revolución (La 3ª) se luchó por la justicia y democracia. En la 4ta, su visión es luchar por la honestidad y fraternidad como forma de vida y Gobierno. Postulados sustentados en que la crisis de México, se originó por el fracaso del modelo económico neoliberal de los últimos 36 años y el predominio de la más inmunda corrupción pública y privada.

“Nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes y de la pequeña minoría que ha lucrado con el influyentismo” que AMLO aseveró, son la principal causa de la desigualdad económica y social, de la inseguridad y de la violencia que padecemos.

En cuanto a la deficiencia del modelo económico fallido de México la explicó en términos cuantitativos. López Obrador usó una línea de tiempo para exponer esa deficiencia, después de la Revolución, la economía creció a una tasa anual del 5%, de 1958 a 1970, cuando fue Ministro de Hacienda Antonio Ortiz Mena, creció al 6% anual sin inflación, ni deuda pública. De 1970 a 1982, la economía creció a una tasa de 6%, pero con inflación y endeudamiento. En cuanto a la política económica de 1983 a la fecha, AMLO la declaro como la más ineficiente en la historia moderna de México. Una economía con crecimiento del 2% anual, con la concentración del ingreso en una minoría, lo que ha provocado que la población se empobrezca, y las alternativas de ésta es buscar progresar en la informalidad, migración o conductas antisociales.

AMLO criticó fuertemente la Reforma Energética, que solo ha significado la caída de la producción petrolera, y el aumento desmedido del precio de las gasolinas, el diésel, el gas, la electricidad. Con una promesa de que llegaría inversión extranjera, el resultado es que solo llegaron 760 millones de dólares de inversión extranjera, el 0.7% de la inversión prometida. Se aseguraba que en ese año, cuando se aprobó la reforma energética, se producirían 3 millones de barriles diarios y la realidad es que solo se extraen 1.7 millones de barriles diarios, 41% menos de lo estimado.

Un discurso con un recuento de los resultados de las administraciones pasadas, en el sector energético, agrícola, migratorio, poder adquisitivo, corrupción, inseguridad, impunidad. Haciendo referencia al posicionamiento negativo de México en los rankings mundiales. Nos convertimos en el segundo país con mayor migración del mundo. En los primeros lugares del mundo en las mediciones de transparencia internacional, con el lugar 135 en corrupción con 176 países evaluados, luego de estar en el lugar 59 en el 2000, al 70 en el 2006, al 106 en el 2012 y hoy en el 135. Haciendo responsable al modelo económico actual, donde el distintivo, es la corrupción.

AMLO declaró que el sistema en su conjunto, el poder político y económico, ha implantado, como modus operandi el robo de las riquezas de la nación. Anteriormente los gobiernos no se atrevían a privatizar los bienes del país, sin embargo en las últimas 3 décadas, las máximas autoridades se han dedicado a concesionar las riquezas del territorio nacional.

En este periodo neoliberal, la corrupción se convirtió en la principal función del poder político. En una frase el plan del presidente es “Acabar con la corrupción y con la Impunidad”. El inicio de la nueva etapa es sin perseguir a nadie, sin circo, ni simulación. Regenerar la vida pública de México, porque de iniciar persecuciones, AMLO declaró que “no habría juzgados ni cárceles suficientes, y lo más delicado es sumergir al país en la fractura y confrontación. Por lo que se requiere enfocar el esfuerzo, energía y recursos en el futuro de México, en una reactivación de la economía, en el desarrollo y en la pacificación”.

Un discurso enfocado en dar un punto final. Un discurso invitando a trabajar por el futuro, a enfocar recursos y esfuerzos en reconstruir a México. Un mensaje claro de que el Presidente y su gobierno serán ejemplo de honestidad, de cero impunidad, de un estado de derecho. Una promesa a cumplir con el compromiso y el reto de no endeudamiento, no incremento de impuestos, no persecución. Una promesa de trabajar, escuchar y acatar la decisión del pueblo de México.

Seguramente, no seré el único escribiendo sobre este tema tan vital para todos. Y seguramente, tú escuchaste cada palabra, cada promesa, cada aseveración. Creo firmemente de que el reto para impulsar a nuestras industrias, nuestras empresas, nuestro país, no es de un Presidente de México. Es cierto, como en pocas ocasiones, todos hemos estado pendientes de la política nacional. Ahora, viene a nosotros una verdad absoluta: sumarnos o ser espectadores. Y como amigo, puedo decirte honestamente que para construir un futuro, para lograr una mejor calidad de vida, para generar bienestar para ti y los que te rodean, ser espectador no genera un resultado. Enfoquémonos en el futuro, enfoquémonos en construir, en trabajar, en opinar, en colaborar por un mejor escenario y pongamos manos a la obra. México no será exitoso por un discurso, será exitoso, por las acciones que emprendamos todos.

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