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Viernes , 20.07.2018 / 01:31 Hoy

Ciencia y política

Se acabaron las vacaciones

Luis Eugenio Todd

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“Y ahora, ¿qué sigue?”


Yo soy un apasionado creyente de la obra La Utopía de Tomás Moro, que para mí significa la idealización del cristianismo y aunque ese personaje murió por defender sus ideas, al menos dejó un documento que permite visualizar un mundo ideal en el que como dijo Cristo, hay que amar al prójimo como a sí mismo.

Toda esta pequeña digresión tiene que ver con que el periodo llamado vacaciones de Semana Santa, que se suma a múltiples días feriados y que a diferencia de otros países como Alemania, que no tiene muchas vacaciones, aquí en México, sobre todo en el Sistema Educativo, se pierde mucho tiempo, igual que en la circunstancia histórica social que nos toca vivir durante todos estos meses, en relación a los candidatos a la Presidencia de diferentes puestos de elección popular.

Todo este maremágnum de ideas que se reiteran continuamente sobre la importancia de la política, nos ha hecho anestesiar la escala de valores tan sencilla en que deberíamos seleccionar lo importante y no lo intrascendente, como es el quehacer de la política bien llamada el arte-ciencia de gobernar, pero que realmente no modifica sustancialmente nuestras vidas, porque todo cambia para seguir igual.

En otros países del mundo, la política tiene un pequeño espacio en la vida cotidiana y el resto lo tiene la ciencia y el arte, que son los fundamentos de la civilización contemporánea, pues la ciencia transforma el medio ambiente y nos hace vivir mejor o diferente, como fue el caso de la nueva época de la cibernética y de la información en tiempo real y el arte espiritualiza la vida, le da un sentido del más allá, de la belleza hecha plasticidad o armonía en la música o en la figura de un escultor distinguido.

Otros países dejaron la política en segundo término y en México la ponemos como la panacea de todos los males y la usamos como la quema del Judas, porque cada vez que alguien deja su puesto en el Sistema Gubernamental, se le recuerda por lo malo y no por lo bueno.

Ahí vienen las elecciones, pero no les hagamos mucho caso, México tiene una historia y una identidad que impiden cambiar realmente nuestra fórmula de vida.

Descartes: Pienso, luego existo… La utopía, el amor, la compasión y el perdón, son valores humanos indestructibles.

luisetodd@yahoo.com

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