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Ciencia y política

¿Quién gobernará en la siguiente vuelta?

Luis Eugenio Todd

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Ya sé que es futurismo, pero depende de la conciliación.


Este artículo no tiende a lanzar a algún candidato, puesto que ese tema a mi edad ya no me preocupa tanto. Tiende a apelar a una de las más bellas fórmulas del comportamiento humano, que está inmersa en la parte más profunda de la corteza cerebral.

Según estudios bien hechos, la parte más inteligente del ser humano está en la capacidad de conciliar y de tener sentido del humor. Estos dos factores son fundamentales para cualquier activad humana.

La profunda corteza cerebral muestra que los animales racionales, como el ser humano, llegan a acuerdos conciliando, planeando y pensando no en el poder, sino en el objetivo fundamental del mismo, pues se sabe desde Aristóteles que la política es el arte de servir a la ciudad, o sea de dar todo el esfuerzo para la comunidad y para, juntos, vivir mejor.

Si bien la tesis de Tomás Moro de una sociedad ideal es utópica, la verdad es que debemos pensar ya en nuevos gobiernos, y yo creo que las cualidades que debe tener quien suceda en la gubernatura a Jaime Rodríguez deben ser su capacidad de conciliar, de encontrar fórmulas de convivencia humana, de acuerdos que beneficien a todos y sobre todo utilizar la inteligencia y no solo el deseo enfermo del poder por el poder mismo.

Lo que aquí describo no es sencillo, ni tampoco muchas veces creíble, porque el ser humano, como lo describieron los griegos, hace a un lado la moral y el marco ético de comportamiento y se lanza a la aventura de querer tener, de querer ser el que controla y no del querer servir, dar, que es el que, según estudios psiquiátricos bien hechos, al final gana, pues el que recibe se envilece, como decía Parménides, ya que lo bello de la política es dar.

Por eso exhorto a quienes sueñan con ser sucesores de mi buen exalumno Jaime Rodríguez, que ha gobernado en su estilo, que piensen ya qué le conviene al estado y qué le conviene al país; encuentren fórmulas de convivencia, de razonamiento lógico y hagan un proyecto por objetivos y no por deseos.

Por supuesto que algunos de los que me lean van a decir que soy un ingenuo, pero la verdad es que prefiero serlo, y no el producto podrido de la enfermedad del poder.

Descartes: Pienso, luego existo… Qué bello sería que todos los que tienen el sueño de gobernar se pusieran de acuerdo. Aunque difícil, creo que es factible.




luisetodd@yahoo.com




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