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Miércoles , 12.12.2018 / 10:48 Hoy

Ciencia y política

¿Qué les sucede a los institutos electorales?

Luis Eugenio Todd

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Se sobrepasan en sus funciones.”


Creo que la democracia es muy importante y me dio mucho gusto, que desde la época de Zedillo y Fox, se establecieran instituciones que aseguraban la honestidad de las elecciones y fueran la salvaguarda del concepto de democracia y vigilantes permanentes del proceso electoral.

Lo anterior porque en la actualidad tal parece que los miembros de los institutos electorales federal y estatales están un poco desorientados respecto de sus funciones elementales, pues interfieren en muchos mecanismos cuya planeación y ejecución es ajena a los objetivos que se marcan en la ley para la administración de las elecciones; un ejemplo es la autorización de presupuestos monstruosos para los partidos políticos, en un país en el que el 40% de los habitantes, por su marginación, no gozan de la justicia social.

Además, no creo que las instituciones electorales deban invadir la libertad de expresión y poner reglas en áreas de comunicación, que son ajenas a su objetivo fundamental, pues pienso que deberían estudiar mejor y aprender de otras prácticas en países con mayor experiencia en esta temática, los que a pesar de que tienen desarrollos económicos muy superiores a México, no gastan tanto en las elecciones y permiten apertura en los medios de comunicación, evitando ensuciar las ciudades con carteles y “pegotes”, en lugar de destinar áreas específicas, pequeñas y concretas para ese objeto, como es el caso de Francia.

Valgan estas observaciones para que los institutos electorales estatales no sigan la corriente del ejemplo federal y traten de intervenir en áreas que no les corresponden, pues si bien son importantes las elecciones, más importante es el desarrollo social, y ese comportamiento genera muchos conflictos y es una tentación para la influencia indirecta de partidos o grupos políticos y también de los intereses económicos, corriéndose el riesgo de convertir las elecciones en un circo financiero y mediático y no en un proceso realmente representativo del clamor del pueblo para elegir a sus representantes.

Descartes: Pienso, luego existo… Todos tenemos la obligación de ubicarnos en nuestra responsabilidad. El país primero y las elecciones después.

luisetodd@yahoo.com

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