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Viernes , 14.12.2018 / 11:18 Hoy

Ciencia y política

Presunto inocente

Luis Eugenio Todd

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“Se acabó presunto culpable.”


Las nuevas leyes en materia de Derecho Penal aprobadas por el Congreso federal, fueron impulsadas por el actual fiscal Anticorrupción del estado de Nuevo León, quien presionó para que se autorizaran los juicios orales y se terminara con el concepto de presunto culpable, que se hizo célebre cuando en una película se mostraba cómo un inocente podía ir a la cárcel.

Por eso me llama mucho la atención que en todo el país, pero particularmente en Nuevo León, ha habido una regresión en los conceptos que protegían los derechos humanos, que tanto defendió el fiscal Anticorrupción en el pasado y que aprobó la máxima figura legislativa del país, con mayoría absoluta, y ahora estamos regresando a la tesis de presunta culpabilidad.

Menciono lo anterior, porque en estos meses han desfilado por el sistema judicial muchos funcionarios de gobiernos anteriores, quienes al amparo de una discusión, por medios informativos, han perdido su prestigio, su figura ante la sociedad, han gastado recursos para apoyo legal y han sido ya sancionados con la frialdad social como lo es la pérdida de oportunidades de trabajo, y todo mundo los mira con desconfianza, cuando aún no se ha demostrado su culpabilidad.

El escándalo, que también se describe en la Biblia, debe ser tomado en consideración por las partes acusatorias, que si tienen ética de comportamiento jurídico y humano, deberían ser más cautos en sus pronunciamientos y evitar que algunos medios difundan y juzguen, lesionando los derechos humanos inalienables establecidos en las leyes correspondientes.

Conozco al fiscal Anticorrupción desde hace muchos años y me gustó su trabajo en la organización que promocionó los juicios orales y la presunción de inocencia, pero ahora estoy asombrado de cómo cambió y no entiendo su actitud actual y su complicidad mediática para lesionar a tantos inocentes, que ahí quedaron como presuntos culpables de algo que no ha sido documentado. Qué tristeza, porque recuerden: “¡Ay! de aquel que escandalice, mejor le sería atarse una piedra de molino al cuello y arrojarse al mar”. -La Biblia.

Descartes: Pienso, luego existo… Presunción de inocencia es lo justo.

luisetodd@yahoo.com

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