• Regístrate
Estás leyendo: La división de poderes
Comparte esta noticia
Martes , 23.10.2018 / 10:03 Hoy

Ciencia y política

La división de poderes

Luis Eugenio Todd

Publicidad
Publicidad

“También es de responsabilidades”


Don Alfonso Martínez Domínguez, que era un político natural con sentido común, decía que la división de poderes, que fue descrita desde la época de los griegos y los romanos, era importante para el arte-ciencia de gobernar; pero que eso no significaba la separación o la discordia entre los poderes políticos, que tienen un objetivo común, pues como Aristóteles lo señaló: la política es el arte de servir a la ciudad.

Este comentario del recuerdo de un político con esencia y naturaleza humana simple, se refiere a que frecuentemente en el gobierno y en el uso del poder se olvida que la división de poderes fue concebida precisamente para evitar los yerros de la democracia, que es el ejercicio del poder público por el pueblo.

Posteriormente, desde la época del destacado filósofo y jurista francés Barón de Montesquieu, quien fue su más decidido impulsor, se inculcó en el gobierno la separación entre los que ejecutaban, los que legislaban y los que juzgaban, y así nació en las múltiples constituciones del mundo esta aparente separación, que no impide, como decía don Alfonso, la exclusión de los otros, porque lo correcto es la suma y sinergia de voluntades y acciones.

Toda esta digresión tiene que ver con que a pesar de que el gobernador interino Manuel González había inspirado un diálogo y acercamiento con todos los sectores, aparentemente de forma brusca se lleva al Estado a una encrucijada con el nombramiento de personas que tendrán la obligación de cuidar la seguridad y evitar los fenómenos malignos del ejercicio del poder. Este fenómeno debe tratar de evitarse, respetando lo que es el árbitro de cualquier deferencia: la ley, que debe ser obedecida y actuar en consecuencia con ella, o cambiarla, pero que no puede ser triturada en interpretaciones que cada quien utiliza para su propio beneficio.

Por esta razón, ojalá que en éste mi estado, ejemplar en la república, conciliar, negociar, comprender, tolerar y perdonar sean las palabras del abecedario político.

DESCARTES: Pienso, luego existo… Solo el homo sapiens tiene la capacidad de negociar y conciliar. Los animales pintan su raya.

luisetodd@yahoo.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.