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Domingo , 23.09.2018 / 14:01 Hoy

Ciencia y política

La ambivalencia de Javier Treviño

Luis Eugenio Todd

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Nuestro subsecretario vino, habló y partió.

Conozco a Javier Treviño desde hace muchos años, admiro su gran capacidad administrativa y reconozco su seriedad y eficiencia, demostradas en los diferentes puestos públicos y privados que ha ocupado. Él quiso ser gobernador, pero no pudo, y como premio de consolación lo enviaron a trabajar en un área en la que no tiene experiencia y bajo las órdenes de un jefe que quiere ser presidente de nuestra nación.

La semana pasada llegó a su tierra, Monterrey, y como no entiende bien al magisterio, igual que no lo conoce el otro subsecretario Otto Granados, que es sólo un buen político, y que por supuesto tampoco comprende el secretario Aurelio Nuño, manifestaron que la ley no es negociable; pero Javier, recordando su terruño, señaló que él iba a apoyar al gobernador para que encabezara cambios en dicha reforma, y que además fuera el abanderado de los cambios de esa ley, que desde el sur, como el Zika, nos contaminó y nos recordó los derechos adquiridos.

Con base en esta descripción no comprendo bien de qué lado está un nuevoleonés de excepción, que tiene que escoger entre servir a su estado o hacerle caso a su jefe transitorio. Yo creo que él, como es una persona honesta, debería meditar si regresa a Nuevo León para liberar a nuestra entidad de la incertidumbre actual.

luisetodd@yahoo.com

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