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Jueves , 20.09.2018 / 21:30 Hoy

Ciencia y política

Esther González y Guillermo Ceniceros

Luis Eugenio Todd

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“Arte e historia de la UANL.”


La semana pasada estuvieron en Monterrey dos grandes artistas, que nacieron en otras latitudes pero tomaron carta de naturalización regiomontana cuando estuvieron en el Taller de Artes Plásticas, en la bella época de don Raúl Rangel Frías.

Ellos son el remanso estético que queda de esa noble institución, que guarda el acervo cultural de nuestra entidad que es la universidad y cuyas raíces fueron abonadas por el espíritu helénico del gran rector, que comprendió que Monterrey es una ciudad industrial con muy poco acervo histórico y requería el espíritu vital que el arte representa.

Esther y Guillermo, al igual que Gerardo Cantú, Águeda Lozano y muchos otros, son parte de nuestra historia cultural y ennoblecen el mundo actual con su creatividad, misma que Esther González resumió en libro de su autoría, que está actualmente en exposición en la Pinacoteca de Nuevo León, fundada por Jorge Treviño y ubicada actualmente en el histórico Colegio Civil.

La Pinacoteca, que dirige Elvira Lozano de Todd, alberga a esos artistas y difunde la obra regional y nacional desde hace muchos años, por lo que recibió con enorme gusto a Esther y a Guillermo, quienes tienen un sabor romántico, una bonhomía y una generosidad única en el mundo actual del monetarismo ilustrado. Tanto Esther como Guillermo han plasmado su obra en forma generosa en las paredes del estado y sobre todo en la universidad, y Guillermo es considerado en la actualidad el mejor muralista de México; además, Esther es una investigadora estética que recoge el sabor de la época de los íconos de países como Rusia, Bulgaria y Hungría y los trabajos italianos de arte religioso.

Los dos han recibido diversos premios internacionales, pues a veces otros países se adelantan al nuestro, en reconocer la calidad de nuestros artistas, bajo la vieja tesis de que nadie es profeta en su tierra.

La entrega a su universidad y a la ciudad que los adoptó y los hizo suyos, caracteriza a esa pareja representativa de la época romántica del arte plástico que se inició en el siglo XIX y se acentuó a principios del siglo XX y cuya obra está siendo punto de referencia para otros autores que plasman el nuevo arte moderno en nuestra ciudad.

Es importante reconocer todo lo aquí descrito porque los factores fundamentales de la civilización son: la ciencia, que transforma el medio ambiente y el arte que lo espiritualiza.

DESCARTES: Pienso, luego existo… Esther y Guillermo: dos perlas del humanismo estético.

luisetodd@yahoo.com

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