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Lunes , 22.10.2018 / 14:44 Hoy

Ciencia y política

El sismo y la política

Luis Eugenio Todd

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“Algo para recordar.”


Aunque para el suscrito la política es mucho menos importante que la vida humana y que la calidad de vida de los habitantes de una nación, el trágico sismo ocurrido recientemente en nuestro país parece haber reproducido la respuesta popular y el cambio de actitud política que se mostraron en la catástrofe de 1985.

La participación ciudadana, el despertar de la conciencia crítica de los habitantes de las zonas afectadas y el eco popular de toda la nación estremecieron nuestra fragilidad respecto a la visión política actual, que no encuentra su rumbo en el ejercicio del poder.

Así como en 1985, la presencia activa de los ciudadanos obligó a la estructura política a planear la alternancia, incrementar los procesos democráticos y propiciar la honestidad, todavía relativa en las elecciones, ahora este movimiento de mexicanos, preocupados por la catástrofe, puede ser la llave que abra la conciencia participativa que impida la impunidad, la corrupción y la violencia institucional, que se ejerce desde el gobierno y los partidos políticos, cuando se olvida el concepto de patria.

Increíble pero cierto, los partidos políticos tuvieron que responder ante el clamor popular y comprometerse a donar una parte de sus cuantiosos recursos para la reparación del daño, y por supuesto el presupuesto federal, que como costumbre en años preelectorales tenía un giro que favorecía a algunos partidos, ahora tendrá que aplicarse a una causa social altamente prioritaria.

Aunque la política electoral o la visión ideológica nacional no es motivo para justificar tantos muertos, heridos y pérdidas, al menos, como sucedió en 1985 y con base en la respuesta colectiva solidaria, característica de nuestro país, tal vez podamos emerger de esta tragedia con una visión más clara, respetando la identidad nacional, obligando a mejorar nuestro sistema de valores y terminar con esa forma de gobernar basada en la mentira, el engaño, la impunidad, la corrupción pública y privada, y sobre todo, la falta de equidad social.

México requiere transformarse, pronto y en serio. Ojalá el despertar popular y la participación ciudadana continúen en forma permanente, y que todo esto nos sirva para cambiar y poner la política al servicio del nosotros y no del yo.

Descartes: “Pienso, luego existo”… Hay que cambiar, pero no para seguir igual.

luisetodd@yahoo.com

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