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Domingo , 27.05.2018 / 13:11 Hoy

Ciencia y política

El secreto de la desobediencia civil

Luis Eugenio Todd

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Hay que recordar a Thoreau y Gandhi.

David Henry Thoreau, profesor de Harvard, se negó a pagar impuestos para evitar la guerra contra México y la esclavitud norteamericana, motivo por el que fue puesto en la cárcel, y allí escribió el famoso libro Desobediencia civil, mismo que justifica las acciones reales de cambio en función del arte-ciencia de dar, de comprender y de no reaccionar, para no generar una acción contradictoria permanente.

El contenido de este documento fue ejemplo a seguir para Gandhi, quien no tumbó un gobierno municipal ni un gobierno federal, sino todo un imperio: el británico, que tenía cientos de años dominando sus colonias del Atlántico, del África y muchas de Asia, que fueron derrumbadas por un ser humano que se dedicó, en silencio, a predicar la paz, el amor y la comprensión y a luchar, caminando descalzo, sin elemento agresivo alguno, contra el importantísimo imperio británico, que tenía intelectuales de la talla de Winston Churchill.

El documento fue también el ejemplo que siguió Mandela para liberar a un pueblo enorme, oprimido por razones raciales durante cientos de años, y Martin Luther King lo usó para terminar con la esclavitud real, fomentar la educación y la equidad para negros y blancos en Estados Unidos, y murió por esa razón.

Estas consideraciones tienen que ver con los conflictos que están apareciendo en el país, en los que en cada acción se genera una reacción violenta que produce una represión, con lo que se pierden los objetivos reales de la lucha. Así ha pasado durante muchos años en Oaxaca, en donde las cosas no han mejorado, y parece que se nos quiere infiltrar este tema en Nuevo León.

Para impedirlo se requiere aclarar ante la opinión pública quiénes son los vándalos que causaron los destrozos y así evitar unir un tema correcto, como es el de la desobediencia civil, con asuntos políticos o de interés de grupos para generar un ambiente de temor y miedo social en el estado, separando la intervención genuina, que debe ser tomada con comprensión y actitud amorosa por el gobierno, de las razones extrañas, pues encapuchados, aparentemente sin la intervención policíaca, quisieron generar pánico y destruir la armonía, que aún en las diferencias, debe existir entre el gobierno y el pueblo.

El gobierno debe recordar que la verdad es lo que puede darle libertad de acción, pues los infiltrados parecía que venían, como se dijo en Facebook, protegidos o escoltados por las fuerzas de la policía. Esto lo testificaron personas de reconocida valía social que participaron en la marcha pacífica.

Además debe explicarse claramente lo que sucedió en estos días y predicar la concordia, la unidad, la paz y la armonía, para generar una vitalidad real en el quehacer político de la entidad.

luisetodd@yahoo.com

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