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Ciencia y política

El PRI juega con el destape

Luis Eugenio Todd

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“¿Será Meade u otro?”


Esta semana Luis Videgaray, a quien se considera el brazo derecho del Presidente, hombre inteligente y de capacidad probada, adaptación a varios puestos y un poco de soberbia petulante, habló maravillas de José Antonio Meade, durante una conferencia ante embajadores en la cancillería de la nación, lo que fue considerado por muchos como un destape, porque Videgaray es la voz de Peña Nieto.

Días después, el presidente dijo: “andan ustedes bien despistados, porque hay muchos funcionarios con trayectorias adecuadas para aspirar a la nominación”, y con una mentira piadosa clarificó que será el partido el que decida, en su momento, el seleccionado para la candidatura del PRI a la Presidencia de la República. Esta situación me recuerda, basado en mis múltiples experiencias, que el PRI ha jugado tradicionalmente a ponerse una máscara veneciana, que solo destapa en el momento oportuno, el Presidente de la República.

Eso sucedió hasta en la época de Zedillo, quien quiso pasar a la historia seleccionando un candidato débil, para que ganara el PAN, y se iniciara en México la alternancia en el poder y una verdadera reforma electoral. A Zedillo le importó un comino el partido y por supuesto ganó el PAN, con el simpático y frívolo presidente Fox.

Ahora se sigue la misma tradición, pues el PRI está aparentando análisis sistemáticos y participación plena para la selección del candidato, pero Videgaray hace una semiapertura y el Presidente da reversa, y eso me recuerda una jugada clásica del futbol americano, en la que se engaña la posibilidad de un pase y se entrega al corredor que viene en el sentido opuesto a lo convencionalmente esperado.

La máscara veneciana sigue guardada y nadie asoma los ojos, porque ese es el secreto del destape, hacer lo que parece ser, para luego tomar la decisión de lo que va a ser y engañar así a contrarios y a socios del partido; es decir, el Presidente juega al tradicional engaño de los magos, que siempre preguntan “¿dónde quedó la bolita?”, y al final, como el mago es el único que sabe o tiene la habilidad para cambiarla, la muestra al público para recibir el aplauso correspondiente.

México ha avanzado en su proceso electoral, dicen muchos, lo cual es cierto en todas las galimatías legales que se han autorizado, pero en lo que no hemos avanzado es en la cultura de la verdad y en demostrarnos a nosotros mismos y a nuestros partidarios lo que pensamos o lo que verdaderamente somos.

Descartes: Pienso, luego existo… El juego de la mascarada política.

luisetodd@yahoo.com

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