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Ciencia y política

El derrumbe: mal signo

Luis Eugenio Todd

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“Hogar vs comercio.”


Hace algunos días se derrumbaron cuatro casas y murieron dos personas a causa de un deslave generado por un estacionamiento profundo que colindaba con el muro de contención que soportaba esas bonitas casas, que desaparecieron bruscamente, provocando pérdida de vidas y de bienes materiales.

Ese mal ejemplo es un síntoma que muestra que en la planeación urbana, los gobiernos le han dado alta prioridad al comercio, a la industria y a las oficinas, en municipios importantes del área metropolitana. El desprecio por las viviendas se manifiesta con esa terrible catástrofe que sucedió en el área de Valle Oriente.

En esa planeación urbana es notorio que el peatón no tiene prioridad, pues hay banquetas estrechas y calles muy anchas; el transporte urbano no está bien planificado; el Metro no ha logrado expandirse a la velocidad necesaria y el peatón es considerado como un objeto estorboso, cuando en otras partes del mundo civilizado el peatón tiene prioridad y los automóviles son secundarios. Lo mismo sucede en relación con el hogar y la industria.

No estoy buscando responsables específicos, que los debe haber, en las áreas técnicas correspondientes, mismos que no planificaron adecuadamente las fórmulas para respetar los muros de contención, sólo quiero señalar que éste es un síntoma de descomposición social, que nos demuestra la falta de respeto que ha existido en los últimos años por los hogares y la confusión en leyes urbanas que, o no se aplican o son equívocamente interpretadas de acuerdo a intereses comerciales, componendas financieras o hasta a procesos de corrupción para enaltecer los edificios dedicados al comercio, a la industria o a la creación de apartamentos para la explotación comercial.

Todo eso ha hecho olvidar la paz y tranquilidad que los hogares requieren para que sus habitantes puedan estar integrados a los altos valores de la comunidad.

Espero que el derrumbe de esas casas nos haga meditar y revisar cuidadosamente las leyes urbanas que actualmente están en discusión o simplemente generar una campaña con visión urbanística moderna que produzca respeto por las personas y por los hogares, pues son mucho más valiosas las personas que los edificios o que los intereses de la mercadotecnia, que está golpeando no solo nuestra psicología personal, sino la seguridad hogareña.

Descartes: Pienso, luego existo… Qué tristeza que se prefiera el comercio al hogar. Hay que rectificar.

luisetodd@yahoo.com

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