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Lunes , 15.10.2018 / 19:12 Hoy

Ciencia y política

Anticorrupción o enfermedad

Luis Eugenio Todd

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“El procurador tiene una patología”.


Ernesto Canales, a quien conozco desde hace muchos años, está haciendo del derecho una venganza hormonal, pues acusó a Eduardo Bailey de algo que solo es una desviación de recursos y que no lleva implícito ningún daño material. La prensa festinó pero la familia y los hijos de Bailey sufrieron el escándalo.

Antes acusó a Morales de un asunto de placas y aunque eso ya está totalmente obsoleto, lastimó la dignidad de su familia, pues ese personaje, que se dice procurador, ha lastimado hasta a su propia familia.

El que esto escribe se pregunta, en conciencia, si vale la pena todo ese escándalo que no va a producir ningún resultado jurídico o de culpabilidad manifiesta, y si ese procurador tiene la autoridad moral para generar ese proceso, que sin lugar a dudas no conducirá a ninguna parte, porque no hay sustento de responsabilidad real y por lo tanto no puede comprobarse; sin embargo, mandó aprehender, ante el dolor de sus hijos, a los llamados presuntos culpables.

Conozco muy bien la sensibilidad humana de El Bronco y sé que no sería capaz de lastimar la emoción de los hijos de los interfectos, porque es un hombre bueno, por lo que me pregunto: ¿Por qué sucedió todo ese escándalo periodístico y se lastiman las conciencias, sin ningún marco ético, de la familia?

Auguro que no va a pasar nada, pero los hijos de Bailey sí sufrirán el desprestigio.

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