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Ciencia y política

Ahí viene el domingo

Luis Eugenio Todd

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 Se clausura la libertad de expresión.

De todos los errores cometidos por el Instituto Nacional Electoral derivados de la absurda decisión del Congreso de la Unión de darle poder político a un área administrativa, lo que llama la atención y nunca lo he entendido es que, durante las elecciones, se suprime la libertad de expresión.

Me estoy refiriendo a que a partir de hoy los candidatos a puestos de elección popular no pueden hacer campaña, ni siquiera salir a la calle para que los vean y les den un “peregrino aplauso”. Tampoco las estaciones de radio y de televisión pueden entrevistar a candidato alguno, manifestar críticas u opinar sobre las elecciones, pues el sistema nos ha puesto en veda electoral.

Quizá exista otro país en el mundo que actúe igual que nosotros, pero un constitucionalista serio y estudioso de nuestra pobre Carta Magna, que ha sido tan mancillada, se preguntaría con ingenuidad jurídica: ¿Por qué en esta época electoral se suspende la libertad de expresión, que es uno de los conceptos más importantes de nuestra Constitución de 1917? Creo que en el siglo XIX, con la Constitución de 1857, tampoco se retiraba esa libertad tan elemental de expresar nuestras ideas.

La prensa, que por supuesto siempre ha practicado y defendido la libertad de expresión como derecho humano fundamental que garantiza la participación de la sociedad en la solución de sus propios problemas, tendrá que estar callada en ese tema. Termino recordando lo que decía un gran periodista: “Más vale 100 años de libertinaje que un acto que oprima la libertad”, frase que viene del pensamiento de Voltaire, filósofo francés del siglo XVIII.

Descartes: Pienso, luego existo… Nacemos libres y el verbo es la palabra; no debe reprimirse.

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