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Ciencia y política

4. Ricardo Anaya Cortés

Luis Eugenio Todd

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“Juventud y ambición desmedida.”


Ricardo Anaya es un joven miembro del PAN que se formó como diputado e impresionó, dentro de su quehacer político y en el Congreso, por su inteligencia y capacidad de expresión. Es un buen orador, tiene antecedentes escolares de excelencia, habla idiomas con fluidez, por su formación original de “niño bien” y ha generado una expectativa, desde el punto de vista didáctico y por su capacidad crítica, que inició, en forma tenue, por medio de alianzas con el PRI, aunque ahora está dramáticamente en su contra y del Gobierno y va en segundo lugar en las encuestas.

Para mí, este joven es un inexperto, ambicioso y soberbio personaje que usa su inteligencia y su formación académica para, al margen del respeto, hacer suya cualquier información, que por supuesto presenta con propiedad, pues maneja bien la descripción y la expresión numérica y no le importó terminar con el ideario del PAN.

Además lo domina la ambición y ahora, con petulancia y soberbia, muestra su juventud, la que por supuesto tiene muchas virtudes, porque precisamente son los jóvenes los que van abriendo nuevos caminos, pero a veces no saben a dónde conducir ese camino o no existe la dosis de tolerancia, comprensión y perdón que se requiere para poder tener un concierto social que beneficie a la nación.

Ahora está siendo enjuiciado por sus antecedentes financieros personales, que ponen en duda su aparente honestidad, que predica desde hace tiempo con particular elegancia, pero sujeto a la duda que siembran sus finanzas personales y no parece estar en la fórmula de un combate real a la corrupción.

DESCARTES: Pienso, luego existo… Soberbia y ambición, juventud, fortaleza y debilidades. Qué pena que se perdió el ideario del PAN.

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