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Viernes , 22.06.2018 / 17:48 Hoy

Ciencia y política

2017-09-05

Luis Eugenio Todd

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Buenas palabras; pero ¿y los hechos?


El domingo, en el Monumento a la Revolución, el partido político Morena, encabezado por su presidente AMLO, tuvo una reunión en la que se firmaron pactos de unidad, y varias personalidades de diferentes partidos políticos se integraron al proyecto de Morena; escuché en forma íntegra el discurso del eterno candidato a la Presidencia y observé un cambio en su actitud, pero con resabios de fundamentalismo que caracterizan desde hace muchos años la personalidad de este líder, que según las encuestas actuales va ganando las simpatías de los electores de nuestro país.

Es obvio que con la experiencia de dos candidaturas previas AMLO ha adquirido destreza, y muchos de sus comentarios, dichos con elocuencia y pasión, son muy valiosos para aclarar los diferentes temas que están presentes en la agenda nacional actual.

Sin embargo, la tendencia a culpar permanentemente a la “mafia del poder” y su denostación constante de los partidos políticos tradicionales, le restan mucho a la madurez que el pueblo exige a un presidente en la época contemporánea, en donde las acciones y la conciliación son los valores que dan presencia para resolver los problemas de la nación.

La carrera presidencial del 2018 ya está abierta y ojalá que AMLO y todos los precandidatos le den la altura debida y basen su campaña en programas y objetivos concretos y no en insultos o fundamentalismos que solo producen más angustia psicosocial en el ámbito popular.

Descartes: Pienso, luego existo… Las palabras se las lleva el viento.

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