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Sábado , 23.06.2018 / 17:39 Hoy

Desde mi rincón

Pax erit vobis (Segunda parte de dos)

Luis Augusto Montfort García

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Casi sin darme cuenta dirijo mis pasos a Catedral, sigo con la imagen de los perros del “Paseo Colón” en mi mente. Pienso de nuevo que los hay sociables, tristes, pasivos o agresivos y se refuerza mi idea de la semejanza de conductas entre humanos y lebreles.

Desde su campanil, el repique de campanas me atrae sin saber por qué, pues no es mi interés ahora asistir a un servicio religioso. Amanecí con una incómoda sensación extraña de tristeza que a lo mejor no quiero identificar. Quizá sea la vena nostálgica de mi temperamento. Quizás sea mi incapacidad para asimilar el torrente de noticias estresantes que llegan de todas partes. Tal vez sea “saudade”, esa añoranza por algo indefinido pero amado que se tuvo y se perdió. O acaso sea ese profundo sentido de soledad qué, de algún modo nos hace entender que no importa lo que hagamos o digamos, nuestra solitaria individualidad es absoluta y nuestro mundo termina justo ahí donde termina nuestra piel. O incluso tal vez solo se trate de un episodio inconsciente de fatiga mental, por mi afán de entender un mundo que por momentos me resulta incomprensiblemente absurdo, en donde, a diferencia de los perros del Paseo Colón, los seres agresivos y antisociales no solo andan sueltos, sino que además medran, prosperan, progresan y en muchos casos hasta dirigen y gobiernan.

La armoniosa sonoridad que brota del campanario de la iglesia, me hace pensar que en la confusión de un mundo que se precipita hacia el caos, hay algo de espiritual en el tañido de las campanas, parecen hablar de amor y de esperanza.

La atmósfera del templo es sacra, huele incienso a oraciones y a domingo. En un rincón, desde la última banca de la nave central miro pasar la liturgia cristiana, estoy ahí pero estoy ausente. De pronto, me arranca de mi ensueño una pequeña mano que se tiende hacia mí, la dueña es una frágil anciana que suavemente me dice: La paz sea contigo, y en alguna parte de mi mente escucho: “Pax erit vobis”, que me dice que sí la encontraré.


lamontfort@yahoo.com.mx

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