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Lunes , 18.06.2018 / 06:47 Hoy

Desde mi rincón

Entender y atender

Luis Augusto Montfort García

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Por la ubicación de mi trabajo, diariamente debo conducir a través de un considerable trayecto de nuestras caóticas calles, caóticas digo, no solo por los baches y otras fallas de las autoridades, sino también por la deplorable educación vial que al conducir mostramos los laguneros. Pensando en el consumo de tiempo y gasolina, trato continuamente de hallarle una sincronía a los semáforos supuestamente “sincronizados”, que me permita reducir al mínimo el número de altos.

En ocasiones lo logro y entonces optimistamente, pienso que ya encontré una velocidad y ruta óptimas, pero intentar establecer un patrón regular es en vano, tarde o temprano el orden se altera, o porque los tiempos de los semáforos se van desfasando, o bien porque surge otro factor imprevisto que da al traste con mi ruta óptima. Cuando eso sucede, mi neurosis se alborota y aunque cautelosamente, cuando puedo dedico mi peor mirada al responsable de mi frustración vial.

La experiencia no pasa de ser algo que nos sucede a muchos, pero observar mi sobre-reacción despertó mi curiosidad y me proporcionó un aprendizaje valioso sobre el mundo en el que vivimos y lo que puede esperarse de él.

Si una comunidad humana, (sea esta una ciudad, una agrupación o sencillamente una pareja) es inevitablemente la suma de las partes que la componen, entonces es de esperar que dicha comunidad, sea también el resultado de la suma de las imperfecciones de esas partes, y en la medida en que sea mayor el número de quienes la conforman y menor su grado individual de desarrollo, mas anárquico será el comportamiento de dicha comunidad.

La vida no es perfecta, porque quienes integramos el mundo donde se da esa vida somos bastante imperfectos. Aceptar esto, implica también entender la pluralidad de un mundo donde aunque quisiéramos, nadie puede sustraerse de padecer las consecuencias de los errores y fallas ajenas y propias. Y más aún, implica reconocer la responsabilidad que todos tenemos, por mejorar colectivamente las condiciones que nos perfeccionan y combatir las que degradan la calidad humana. De entender y atender esto, depende la calidad de vida de una comunidad.

lamontfort@yahoo.com.mx

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