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Jueves , 20.09.2018 / 16:32 Hoy

El zapato que pisa la hormiga

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Aunque hace rato ya que la manecilla corta dejó atrás al arcano número siete, parece que este perezoso sol invernal ha decidido seguir adormilado en el horizonte, envuelto en un blando edredón de nubes gordas y plomizas. La oscuridad se ha marchado, pero maliciosa y traviesa, aprovechó antes la modorra solar para pintar el paisaje de un gris crepuscular, donde cielo, nubes, edificaciones y pavimento, se han combinado en un concierto plano de tonos grises.

Mientras conduzco, me pregunto si será ésta la que llaman “la hora gris”, ese breve momento cuando la ausencia de luz hace que los colores del mundo se vayan quien sabe a dónde. De improviso, a pocos metros sobre el pavimento hay algo que también luce gris, es una paloma, increíblemente alcanzo a distinguir que es una torcaza de collar oscuro que ya con el automóvil casi encima, gira su cabeza y puedo percibir, o tal vez lo imagino, su negra pupila qué, como en todas las aves está diseñada para captar movimiento, mira paralizada como un algo enorme se le viene encima.

Me resisto a mirar por el retrovisor la imagen que ya espero, y en efecto, de una vida que hace unos minutos dejó su nido y surcó el cielo en busca del sustento diario, solo quedan ahora unas plumas flotando en medio del camino. La experiencia no me es nueva, ya antes he vivido la amarga sensación de segar involuntariamente una vida, pero por alguna razón ahora me hace pensarlo de modo diferente.

A mi mente vienen en tropel varias ideas. Un vago sentimiento de culpa que me hace extrañarme en el niño sensible a toda forma de vida que una vez fui. Que los japoneses exorcizan el alma de los gusanos de seda para pedirles perdón. Que el zapato que pisa la hormiga, para ella es el zapato de Dios.

Pero sobre todo, me pregunto si acaso la torcaza entendió porque moría, si es que en las palomas hay alguna forma de entendimiento o de conciencia. No lo sé ni lo sabré nunca, aunque tal vez lo sepa, cuando el zapato de Dios descienda sobre mi persona.


lamontfort@yahoo.com.mx

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