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Mundo Industrial

Seremos testigos de cambios inimaginables

Luis Apperti

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La semana pasada se llevó a cabo la Cumbre Global de Singularity University en San Francisco, y se contó con la presencia de Salim Ismail, que fue fundador y director ejecutivo de esta universidad.

Este empresario visionario y embajador de Singularity University impartió una conferencia interesantísima, y aquí compartimos algunos de sus puntos de vista:

“Creo que la civilización se está derrumbando fundamentalmente hoy”.

Con esta afirmación abre su charla y nos muestra una visión revolucionaria de lo que nos espera en las próximas décadas.

Y manifiesta que, si bien la tecnología ha ayudado a la civilización, también es en parte responsable del descontento generalizado que se manifiesta en forma de conflictos armados, terrorismo, extremismo y nacionalismo.

Muchos de los cambios tecnológicos en curso pueden parecer que están confinados a lugares, personas o grupos específicos. Pero la verdad es que nos están afectando a todos.

Plantea también que su sueño es “arreglar” la civilización y para ello considera que se tiene que cambiar de tajo el liderazgo obsoleto del estilo de gobiernos actuales y, por supuesto, revolucionar la educación.

En términos económicos establece que: los bienes físicos que solían costar cientos o miles de dólares se han desmonetizado hasta el punto de que son prácticamente gratuitos.

“En la tecnología después de la tecnología, el costo se está desplomando a casi cero, lo que significa que cualquiera tiene acceso a estas tecnologías”, dijo Ismail. “Y esto está causando, sí, una gran oportunidad, pero también el estrés masivo, y nuestro liderazgo actual tiene muchas dificultades para lidiar con esto”.

Lo mismo ocurre con el capitalismo. “Hay una dinámica deflacionaria masiva porque el dinero deja el sistema a medida que pasan de la escasez a la abundancia”

La distribución de toda esa riqueza, sin embargo, está lejos de ser igual. Aunque la abundancia está creciendo, la escasez sigue siendo muy real, y la gente está reaccionando.

Es por ello que afirma que necesitamos impulsar cambios de fondo y radicales, que si bien no implican violencia, sí implican romper paradigmas y tomar decisiones de gran calado.

En los próximos 20 años seremos testigos de cambios inimaginables; tenemos que prepararnos para adaptarnos a dichos cambios e impulsarlos.

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