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Martes , 23.10.2018 / 00:34 Hoy

Mundo Industrial

La vida “moderna” y la brecha con nuestros hijos

Luis Apperti

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El miércoles de la semana pasada, se dio en Monterrey este muy lamentable evento en donde un niño (porque ni siquiera era ya un adolescente) dispara a varios de sus compañeros, para luego dispararse el mismo y quitarse la vida.

Tratar de analizar los porque de una acción como esta, o siquiera intentar entenderla, es cerrar los ojos a una realidad cotidiana, a la que durante mucho tiempo no hemos querido aceptar.

La velocidad de la vida “moderna” nos ha hecho generar una enorme brecha con nuestros hijos.

Fuimos testigos de la parte obscura de las redes sociales, que como varias veces hemos comentado; son una gran herramienta, si se usa de manera adecuada, pero dejada al libre albedrío de mentes jóvenes fácilmente manipulables, se vuelven terribles herramientas de maldad y perversidad.

No solo no ejercemos control sobre el uso indiscriminado por parte de menores, de la computadora, tabletas o teléfonos inteligentes, lo promovemos, lo incentivamos a través de premiarlos comprándoles la última versión de tal o cual dispositivo; que dicho sea de paso, en innumerables ocasiones, existen padres que no solo no los usan, los rechazan también.

Alguno de nosotros como padres, hemos verificado que publican o reciben nuestros hijos menores a través de esas redes sociales?

Esta debiera ser una pregunta obligada, y recordemos, como, cuando en nuestra niñez, los padres investigaban y cuestionaban quienes eran nuestros amigos y sus padres, antes de permitir dejarnos ir a dormir a sus casas.

La comunicación constante entre padres de familia, permitía incluso saber de algún tipo de problema de sus hijos, cuando a veces se dificulta detectarlo en la propia casa.

Esto que sucedió debiera ser una ENORME llamada de atención a todos los padres de familia; y no lo que se está presentando, buscar culpables en autoridades escolares o maestros.

La educación en principios, valores y ética nace en casa, y muchas veces con el ejemplo de los padres y la familia. Cualquier otra opción no tiene esencia.

La gran descomposición social que estamos viviendo, en donde los jóvenes aspiran a bienes materiales de manera inmediata y sin importar la forma, no se va a detener, si no se recompone el tejido familiar y se generan autenticas oportunidades de crecimiento y desarrollo.

Y no nos engañemos, esa es una tarea individual de cada familia, no de gobernantes ni autoridades, es de la sociedad misma como base de la vida en comunidad.

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