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Amabilidad y el cuidado de lo público

Leonor A. Gómez Barreiro

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Seguro has visto tus redes sociales plagadas de quejas, críticas sobre los malos gobernantes, los problemas de la ciudad, los resultados electorales, entre otros aspectos de la vida pública. Sin embargo, sería importante dedicar unos minutos para reflexionar sobre los espacios que habitamos y cómo podemos contribuir a mejorarlos.


La Comarca Lagunera no es considerada como un destino turístico; pero en temporada vacacional es común que la región reciba visitas. ¿Te has preguntado cómo otros perciben la ciudad que habitas? ¿Cómo te gustaría que las personas hablaran de ella? 


La amabilidad juega un papel importante para construir un entorno social con mejores condiciones para todos. Además ser amable no es algo privativo de una posición o estrato social. Nace de forma espontánea, natural y sin ningún tipo de interés o intención de conseguir algo. En ciertos contextos, es considerada como una acción que muestra madurez y sabiduría. 


En días pasados, turistas me comentaron lo difícil que es conducir en la región. Con cierta desesperación y molestia me citaron episodios que daban muestra de lo poco amables que podemos llegar a ser cuando conducimos “me presionan para ir más rápido”, “me rebasaron por la izquierda”, “no pusieron direccionales”, “se metieron en la fila”, etcétera. La molestia empeoró al comentarme lo complicado que es caminar por las avenidas de la ciudad, pues muy pocos automovilistas cedían el paso a los peatones o respetaban límites de velocidad. 

 
Las pequeñas acciones logran mejoras. Además tienen la gran cualidad de ser perceptibles de manera inmediata y por consecuencia replicables. El poder de la ciudadanía puede nacer de esfuerzos colectivos tan simples como tratar de ser amables con las personas que nos rodean. 


Sofía Reyes Ramírez, investigadora de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad sostiene que para contralar la corrupción desde la ciudadanía, debemos de hacer lo correcto la mayor parte del tiempo, como una invitación y conocimiento a que podemos equivocarnos porque no somos infalibles; pero también podemos reconocer y rectificar nuestras acciones. La amabilidad podría ser un primer paso para cuidar el espacio público. 



Twitter: @nonobarreiro

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