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Domingo , 17.06.2018 / 18:40 Hoy

Columna de Laura Ibarra

¿Por qué no hay empleo en Guadalajara?

Laura Ibarra

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Conoce Usted a alguien que en estos momentos esté abriendo un taller o una fábrica? ¿Conoce Usted a alguien que esté realizando sus planes de emprender una pequeña o mediana fábrica? Pues, claro que no. Eso apenas existe. El negocio en Guadalajara es construir esas torres de apartamentos que están acabando con el paisaje urbano en todas partes. Quien tiene dinero en Guadalajara se convierte en constructor. El único negocio seguro. Por lo tanto, de lo único que hay trabajo en esta ciudad es de albañil.

Cuando se anuncia una creación de empleos significativa, se debe a que algún santo piadoso oyó los ruegos de nuestras autoridades para que en estos rumbos se instalara alguna empresa extranjera. Las compañías tapatías no aparecen por ningún lado.

Muchas cosas nos han llevado a ello. En primer lugar, la enorme demanda de habitación. Actualmente los quintales de población más altos son jóvenes entre 15 y 25 años, que en algún momento buscan o buscarán un lugar para vivir. (Los niños ya no marcan el panorama urbano, sino los jóvenes y sus necesidades). Debido a las dimensiones que está alcanzando la mancha urbana y lo dilatado que se vuelven los recorridos en automóvil- sin que aparezcan soluciones para el transporte público- la compra de un apartamento en zonas céntricas aparece como solución. Urbanísticamente, el problema es que muchas de ellas se construyen en los barrios tradicionales, dislocando la bella uniformidad de su arquitectura.

El negocio de la construcción es además un buen nicho para el lavado de dinero. Pues las empresas ideales son aquellas en que es difícil contar los insumos, como los asistentes a los partidos de futbol, los algodones y gasas en los hospitales o la cantidad de papas que se hornean en un restaurante. En la construcción nadie va a venir a contar ladrillos, tubos o sacos de cemento y darse cuenta de la manipulación de las facturas.

Además, el auge de los negocios inmobiliarios se debe a que éstos han encontrado el camino para evitar cualquier obstáculo legal o para esquivar cualquier reglamento que los obligue a sujetarse a normas.

Otra causa de desempleo es la a aparición de posibilidades de inversión de capital que ya no requieren del trabajo como forma tradicional de hacer dinero. Antiguamente, si alguien deseaba hacer dinero, ponía una fábrica, contrataba a sus trabajadores y vendía sus productos. La diferencia entre la venta y los gastos de producción hacían la ganancia. Ahora ya no. Los fondos de inversión son posibilidades que se abren para que el capital se reproduzca sin necesidad de sindicatos latosos y problemas con los trabajadores. Así, ¿a quién le interesa lidear con líderes sindicales corruptos o trabajadores que antes de que se abra el negocio ya están en huelga? ¿A quién le interesa invertir su dinero si en los juicios laborales corre el riesgo de quedarse sin nada? ¿Verdad que no?

Ante esta panorama, habrá que volver la vista a los negocios pequeños . Esos que solamente pueden contratar entre dos y diez personas, que generalmente provienen del círculo familiar. Y, ¿sabe Usted cuáles son los obstáculos mayores para este tipo de empresas? Sí, ¡lo adivinó! Las mismas autoridades. La cantidad de requisitos para otorgar las licencias y para conseguir los permisos correspondientes son innumerables.

No es ninguna casualidad que la rama de la economía que más crezca sea la informal. La vía para convertirse en un negocio regularizado pasa por un largo laberinto que muy pocos se atreven a recorrer, sobre todo cuando el hambre empuja.

Otro elemento que desestima la actividad comercial y empresarial y por tanto la creación de empleos es precisamente el SAT. No sé por qué nos conformamos con someternos al arbitrio de una institución que le está dando al traste a la economía mexicana. Los requisitos para presentar los informes como contribuyentes son un verdadero dolor de cabeza. Si se quiere realmente impulsar la economía y la creación de empleos, es necesario hacer posible que todo contribuyente, sin necesidad de contador, pueda por sí mismo y de manera sencilla llenar un formulario, y cumplir con el SAT.

Hace unos años leí un informe sobre las causas que influían decisivamente en México en el combate a la pobreza. Si Usted pensó que se trata de los programas sociales, está muy equivocado. Lo que verdaderamente mostraba ser útil en nuestro país para dejar de ser pobre eran dos cosas: recibir remesas o dedicarse al comercio informal. De acuerdo a estudios científicos, los cientos de tianguis que existen en el país resultan ser una vía, para autoemplearse y salir de la pobreza. Quien no tiene casi nada y no consigue empleo (porque no hay), reúne mercancías usadas y las vende en alguno de los cientos de mercados que florecen en zonas urbanas y semi-urbanas.

Vicente (el nombre es ficticio) es un muchacho que presta servicios como "mil usos" en la colonia en la que vivo. A todos mis vecinos y a mí nos pide regularmente todo lo que no ocupemos y el fin de semana va y lo vende en un tianguis. Desde juguetes hasta computadoras. Vicente acepta de todo. Ahora ya tiene una camioneta y su autoestima ha aumentado. Tal vez es tiempo de reflexionar y observar en quién radica el problema.

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