• Regístrate
Estás leyendo: La otra corrupción. Lo que realmente se requiere para “el cambio verdadero”
Comparte esta noticia
Viernes , 19.10.2018 / 18:03 Hoy

Columna de Laura Ibarra

La otra corrupción. Lo que realmente se requiere para “el cambio verdadero”

Laura Ibarra

Publicidad
Publicidad

Emiliano terminó su doctorado en ciencias sociales con excelentes notas, habla dos idiomas con fluidez y ha acumulado diplomas de una gran variedad de cursos. Sin embargo, Emiliano no encontró trabajo. Por necesidad, vendió artesanía por un tiempo y luego aceptó un ofrecimiento como profesor universitario en China.

Seguramente, algunos pensarán que esta situación también se observa en Europa. En el viejo continente uno puede encontrar a un doctor manejando un taxi. Pero hay una diferencia abismal entre esa realidad y la nuestra. Permítame explicarle.

En varios periódicos alemanes todos los sábados aparecen publicados anuncios de una gran variedad de instituciones o empresas que ofrecen puestos para médicos, profesores universitarios, especialistas, en una gran variedad de campos. En muchos casos se tratan de puestos directivos, de primer y segundo nivel. Si hay candidatos de la misma institución, estos deberán postularse como cualquier otro aspirante.

¿Usted alguna vez ha visto un anuncio en algún periódico mexicano en que se soliciten aspirantes a ocupar, por ejemplo, el puesto de director en algún hospital del IMSS o de una dependencia ministerial o de menos, de una escuela primaria pública? ¿Verdad que no?

Y ¿por qué no? Pues porque nuestro mercado de trabajo funciona bajo principios arcaicos. En todas nuestras instituciones, la decisión de quiénes deben ocupar los puestos recaen en sindicatos, familias, líderes, etc. Los requisitos inamovibles son la pertenencia a una familia o a un clan. Si el candidato no cubre el perfil del puesto no importa, o en el mejor de los casos, casi no importa.

La situación institucional se mantiene así porque hasta ahora las instituciones han preferido ignorar los reclamos sociales que les exigen mayor eficiencia. Y porque la oferta de trabajo no había estado tan preparada como lo está ahora.

Actualmente hay muchísimos jóvenes extraordinariamente bien preparados, con estudios especializados y dominio de idiomas que están exigiendo un cambio fundamental en las normas que rigen el mercado de trabajo. Lo único que piden es establecer las condiciones propias del “juego limpio”, que les permita competir con otros en base a preparación y experiencia. Están hartos de un sistema que de entrada los deja fuera. (Sí, se trata de una bomba de tiempo, pues).

El principio que otorga empleo en base a capacidades, solamente se observa en las empresas. Ninguna compañía puede permitirse emplear a una jovencita con estudios en pedagogía, cuando se requiere a un ingeniero en alimentos. Pero este principio no ha permeado a las instituciones públicas.

Hay sin embargo, hay indicios de que esto empieza a cambiar. En los contratos que algunos profesores firmamos con el Conacyt, se establece que los asistentes “no deben ser familiares del investigador”. Y en los puntos que presentó el presidente electo, López Obrador, aparece “Funcionarios no podrán contratar a familiares” (punto 26).

Desde luego esto no basta. Si se quiere erradicar realmente la corrupción, si se pretende hacer más eficientes los servicios públicos y si se quiere dar empleo a los jóvenes bajo principios justos debemos modificar sustancialmente las reglas tácitas del mercado de trabajo.

Claro que para ello se requiere de la voluntad política para enfrentar a los “poderes invisibles” que rigen las instituciones. Pero si el futuro nuevo gobierno quiere realmente combatir la corrupción, debería ir pensando en transparentar los criterios de selección de puestos, de todos. Si siguen pensando que, con cambiar al ratero de casa, se le va a quitar lo ratero, pues todo seguirá igual.

A respetar las reglas. Ecos del Mundial

La FIFA mostró en este mundial una fuerte voluntad por hacer respetar sus normas y repartió multas que le reportarán más de 20 millones de pesos.

El máximo organismo rector del fútbol impuso a las federaciones de Inglaterra, Suecia, Croacia y Uruguay severas multas porque sus jugadores usaron medias diferentes a las oficiales.

Uruguay tuvo que pagar una multa porque llegó tarde al estadio en el juego contra Francia.

La asociación croata de futbol fue multada igualmente con 60,000 euros porque sus jugadores en los penaltis decisivos en los octavos de final contra Dinamarca bebieron una bebida que no era la del patrocinador oficial de la FIFA, Coca Cola.

También la Federación Alemana de Futbol fue objeto de multa. Uli Voigt y Georg Behlau fueron multados con 5,00 francos por haber realizado gestos provocadores durante el juego contra Suecia.

Otro multado fue el entrenador serbio Mladen Krstajicm, quien después de partido, dijo que el árbitro alemán Felix Brych debería comparecer ante el tribunal de La Haya por delitos de guerra, porque Brych no reconoció un supuesto penalti.

También la Federación Rusa tendrá que pagar una multa de 8600 euros, porque los aficionados del equipo mostraron banderas con el número 880, un código que significa ¡Heil Hitler!

El equipo mexicano no se salvó del comité disciplinario y tendrá que pagar 8600 euros por los gritos homofóbicos que los aficionados gritaron al portero Manuel Neuer, durante el juego contra Alemania.

Dos jugadores con raíces kosovares tuvieron igualmente que pagar 8,600 euros por mostrar con los brazos el gesto del águila bicéfala, símbolo de la bandera de Albania.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.