• Regístrate
Estás leyendo: Fracaso es fracaso, o cómo llorar con un pañuelo con aros de colores
Comparte esta noticia
Jueves , 20.09.2018 / 22:02 Hoy

Columna de Laura Ibarra

Fracaso es fracaso, o cómo llorar con un pañuelo con aros de colores

Laura Ibarra

Publicidad
Publicidad

Después de una semana del inicio de los Juegos Olímpicos y la falta de medallas de la delegación mexicana es lógico preguntarse qué está pasando. Antes de cualquier reflexión hay que dejar claro que nuestros deportistas, ante las circunstancias, son ahora, más que nunca, verdaderos héroes. Su desempeño se inscribe en el terreno de lo milagroso. La responsabilidad del fracaso reside en otra parte. Permítame explicarle.

La estructura que administra el deporte mexicano sigue estando en manos de políticos que no tienen ni idea de cómo impulsar el deporte. Échele un ojo a la experiencia del titular de la Conade. Alfredo Castillo asumió el cargo después de haber laborado un año como Comisionado de Seguridad en el estado de Michoacán, anteriormente se había desempeñado como procurador federal del consumidor, subprocurador de la PGR y subprocurador general de justicia del Estado de México.

Sí, lector, leyó bien. El fomento al deporte nacional fue puesto en manos de alguien que tenía más bien el perfil de un fiscal que de un sujeto con experiencia en hacer campeones. Es como si se nombrara a un piloto aviador como jefe de un restaurant o a un contador se le diera el puesto de fontanero. ¿Verdad que no?

¿No es este nombramiento una muestra ya de que al Gobierno Federal no le importa el deporte? ¿No es una ofensa para los deportistas que el mayor impulsor del deporte no tenga ni idea de lo que es esto? ¿Por qué no lo enviaron primero a realizar un curso en el extranjero sobre gerencia en instituciones deportivas?

Su falta de pericia no sólo quedó plasmada en los pobres resultados deportivos, sino también en sus declaraciones y su comportamiento.

El señor Castillo ha dicho que la Conade es sólo una agencia de viajes y que su trabajo consiste únicamente en darle los recursos a las federaciones deportivas. ¡Sopas! Una se pregunta si esto es así es, entonces, ¿por qué no nombrar mejor al director de “Viajes Garcilitas” para tal puesto? Seguramente conseguiría los boletos de avión más baratos.

Bueno, y si esto fuera poco, ahora Castillo pretende atribuirle los resultados de los clavadistas mexicanos a una supuesta venganza de la Federación Internacional de Natación, porque México no ha pagado una multa que se le impuso por cancelar la celebración en nuestro país del Mundial de Natación en 2017. “Las represalias por no regalar 15 millones de dólares ahí están”, escribió Castillo en su cuenta de Twitter.

Hace un par de días, Castillo confundió a la opinión pública con otra joya retórica. Según su opinión, no se debe medir el desempeño de los atletas con la obtención de medallas. De acuerdo a sus propias palabras, él tiene “una lógica diferente”. Me pregunto entonces, ¿a qué van los deportistas a Río si no es en busca de medallas? Y ¿cuál es esa lógica tan suya que nadie logra visualizar?

Lo que francamente es el colmo de la estupidez es ir a Río acompañado de su novia, Jaqueline Tostado, entrar a los estadios en que compiten los mexicanos agarrado de su manita y darle de besitos, mientras los nuestros sudan “la gota gorda”.

Además de que nadie se explica qué hacía la novia desfilando con el uniforme naranja de la Delegación mexicana, uno se pregunta si el viaje del presidente de la Conade a Río no estaba en función de trabajo. ¿Cómo se le ocurre irse de “luna de miel”, al mismo tiempo que debe desempeñar una importante función y darle al cargo prestigio y representatividad?

Castillo puso el dedo en la llaga cuando señaló la corrupción de las federaciones deportivas mexicanas, pero en el tiempo en que ha estado en el cargo nunca ha presentado una estrategia para modificar su modus operandi. Desde luego, que, si reciben dinero público, las federaciones deben transparentarlo y rendir cuentas de su organización, funcionamiento y logros, pero Castillo nunca las ha obligado a ello.

Sustituir a Alfredo Castillo no es suficiente para recomponer el deporte nacional de alto rendimiento. Es sumamente necesario implementar políticas públicas de Estado. Lo que hacen nuestros deportistas es realmente impresionante. Nadie, absolutamente nadie, puede reclamarles nada. Ellos simplemente salen a hacer su mejor esfuerzo. El fracaso es del Gobierno federal, por su indiferencia y apatía, por su ignorancia y por seguir con la práctica de dar nombramientos a políticos amigos, aunque no distingan entre su papel como funcionarios y el del novio en bermudas que se va de vacaciones.

Pero, el éxito deportivo de otros países no descansa únicamente en el papel de las federaciones. La base del éxito deportivo es la importancia que tiene el deporte en la educación básica y media básica. En países como Alemania, (cuarto en el medallero) el deporte es parte sustancial de la formación de todo sujeto. Se piensa que el deporte enriquece la vida, inculca valores fundamentales y enseña cómo hacer el mejor esfuerzo. Sin duda, el deporte en las escuelas es el verdadero semillero de los futuros campeones.

Sí, ya sé que en México muchas escuelas ni siquiera cuentan con baños, mucho menos con un auditorio deportivo. Pero no todas están en un estado tan lamentable, y muchísimas tienen un patio en dónde entrenar. Es cuestión de voluntad política, del diseño de programas educativos y de un deseo auténtico de abandonar de una vez por todas la mediocridad deportiva.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.