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Viernes , 17.08.2018 / 05:00 Hoy

Columna de Laura Ibarra

¡Vamos a defender el Bosque de los Colomos! Demandemos soluciones definitivas

Laura Ibarra

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Quiere seguir respirando un aire de mediana calidad? ¿Desea detener la desaparición cotidiana de áreas verdes? ¿Le duele cada árbol que se derrumba en esta ciudad? ¿Valora la naturaleza? Pues es tiempo de que hagamos algo, pues los dueños de las empresas constructoras están dispuestas a dejarnos sin aire, sin árboles y sin parques. Para ellos, por encima de todo está la ganancia. Y ésta se hace de la mejor manera construyendo ahí donde el valor del suelo es más caro, es decir, donde todavía existen áreas verdes, como la barranca, los Colomos, la Primavera, etc.

Esta semana, el juez de la Sala Sexta del Tribunal de lo Administrativo, -¿dónde si no?- Alberto Barba, dictó una sentencia para que el Ayuntamiento de Guadalajara conceda permiso de construcción a unos particulares que reclaman la propiedad de un terreno, dentro de la zona verde del Bosque de los Colomos. Ello abre la puerta para que todos esos particulares que reclaman la propiedad de terrenos dentro del Bosque empiecen a frotarse las manos y contemplen la posibilidad de hacer sus grandes negocios.

El problema no es nuevo, se viene gestando desde hace muchos años. Casi todos los casos de reclamos ilegítimos muestran el mismo esquema. Todo empieza cuando un particular redacta unas escrituras sin firmas, señalando límites dudosos y encuentra un notario que las avale. Así por ejemplo, el notario Humberto Orozco asegura que su sobrino, Alfonso Orozco, bajo promesa de decir verdad le dijo que es el dueño de un terreno de 15,000 metros dentro del perímetro de los Colomos. Luego, con estas escrituras se acercan a la Secretaría de Obras Públicas a solicitar los permisos para construir. Cuando los ayuntamientos o el Gobierno del Estado se dan cuenta de que tienen el deber de defender la propiedad pública, empiezan los juicios.

En algún momento el defensor, por alguna causa, no se presenta a los juicios. Y el juez sentencia que el dueño es quien reclama la propiedad. Así de fácil.

El problema en el Bosque de los Colomos se complica, porque el Gobierno del Estado, en tiempos del gobernador Enrique Álvarez del Castillo, dio en comodato la zona del Bosque al Ayuntamiento de Guadalajara, que en ese entonces presidía Vallarta Plata. Pero el comodato no fue firmado.

Pero, en medio de esta situación tan desalentadora, es interesante observar que cada vez hay un interés mayor en la sociedad por defender los Colomos. Hace algunas semanas, la asociación Ciudadanos por Colomos, recolectó más de 15,000 firmas para apoyar a la Semadet, en sus esfuerzos por declarar el espacio como "zona de protección hidrológica".

Y esta semana, el joven Emmanuel Arriero hizo una petición al TAE para revocar la licencia, que contó en pocos días en las redes sociales con el apoyo de más de 16,000 personas.

Pero los Colomos no solamente requieren de una defensa jurídica más activa por parte del Gobierno del Estado y del Ayuntamiento de Guadalajara. Si Usted se da una vuelta por los espacios fuera de la ruta de corredores, se podrá dar cuenta de que el Bosque fue durante un tiempo una especie de patio trasero de la ciudad, en que podría ponerse todo lo que no encontraba acomodo en otro sitio. En el lugar, existe un lienzo charro, unos potreros bastante insalubres, un depósito del IJAS que tiene una enorme cantidad de autos viejos, donde habitan innumerables ratas, etc. Por cierto, uno de los ingenieros forestales encargados del Bosque comenta que estos autos dañan bastante el subsuelo con sus fugas de aceite y los roedores se están reproduciendo indiscriminadamente. Sin que las autoridades del Bosque puedan hacer algo.

Así que el Bosque requiere de una intervención profunda. De un proyecto que se proponga incorporar el mayor número de predios posibles a la zona verde, y reubicar todos esos espacios que no justifican su presencia precisamente en ese lugar. También debe evaluarse si los paseos en caballo son una actividad adecuada para el sitio, pues su trote significa un desgaste considerable al subsuelo. También hay zonas bastante abandonadas que debían ser objeto de mayor atención.

Si el Gobernador del Estado, Aristóteles Sandoval, realmente tiene interés en proteger el Bosque debe primero agilizar su defensa legal. Luego buscar reacomodar al IJAS y a todas esas dependencias que están ahí, -y que dependen del Ejecutivo Estatal- pero que bien pueden estar en otro lado. Ya el sólo hecho de ganar áreas verdes representa una señal inequívoca que los ciudadanos no estamos solos en nuestro interés por proteger la naturaleza.

Y finalmente, si lo primero no funciona, puede hacer algo muy importante. La Constitución, desde 1917, señala al Estado como propietario del suelo. En interés público, el gobierno, como representante de la nación, puede expropiar terrenos. Esta es una medida radical, pero definitiva. Con ello tendremos la certeza de que, con el cambio de gobernante, el Bosque de los Colomos no se convertirá en una glorieta.

Por cierto, ¿no pueden agilizar los mecanismos para limitar el poder del TAE, que se ha convertido en la institución más nefasta para la ciudad?

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