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Lunes , 18.06.2018 / 16:36 Hoy

Apuntes financieros

Virreyes acotados

Julio Serrano

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Es de todos sabido que en México varios gobernadores actúan como verdaderos virreyes, hacen en sus estados lo que les da la gana, incluido endeudarlos lo más posible. Con el objetivo de poner orden en las finanzas estatales, el gobierno federal presentó hace unos días la iniciativa de Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas. En hora buena.

Las deudas estatales han crecido sin control y a un ritmo acelerado en los últimos años. Hay entidades cuya deuda excede en más del doble las participaciones federales que le corresponden. Algo se tenía que hacer. Mi duda es si la iniciativa del gobierno federal, aunque sin duda bienvenida, es suficiente.

En algunas entidades federativas los congresos locales son incondicionales de los gobernadores en turno, al servir solo como una extensión del Ejecutivo. En ocasiones el Poder Judicial también actúa como apéndice del gobernador. Ante una estructura así, no debe sorprendernos que se cometan excesos. El sobreendeudamiento es uno de los más onerosos.

El gobierno federal ha tenido pocos recursos para frenar a los gobiernos estatales. Mediante la ley que está impulsando en el Congreso espera tener más. De ser aprobada, dicha ley limitaría el nivel de endeudamiento de los estados. También le otorgaría facultades a la Federación para vigilar más escrupulosamente el presupuesto estatal. La idea es buscar transparentar lo que a veces funciona como una caja negra.

Mi preocupación es sobre los estados que le den la vuelta a los candados. De hecho, algunos ya están utilizando ingeniería financiera para evadir la regulación actual. Un truco recurrente es clasificar deuda de alguna otra manera para que no aparezca en las cuentas estatales como tal; quizá para jugar con los plazos. El instrumento puede comportarse como deuda, pagar intereses como deuda, obligar al gobierno estatal como deuda, pero —como por arte de magia— no estar clasificada como deuda.

Esa práctica es obviamente peligrosa, ya que dificulta el análisis. Como están las cosas, es difícil confiar en las cifras oficiales. ¿Realmente la deuda que reportan las entidades federativas es toda la que tienen? ¿No hay otros compromisos ocultos? ¿Para qué se están utilizando los recursos? ¿Está comprobado su destino?

La opacidad de ciertos estados es de todos conocida. Iniciativas como la Ley de Disciplina Financiera son un paso necesario pero insuficiente para iluminar y meter control en sus finanzas. La época del virreinato quedó siglos atrás. Desgraciadamente, sus prácticas aún prevalecen.

juliose28@hotmail.com

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