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Sábado , 22.09.2018 / 01:24 Hoy

Apuntes financieros

Ojalá Meade salga malagradecido

Julio Serrano

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José Antonio Meade espera que el PRI lo “arrope” ahora que es el virtual candidato presidencial del partido. Hace sentido que diga esto. Para tener chance de ganar necesita todo el apoyo que pueda obtener. Lo que espero es que el arropamiento que busca no le pese si llega a los Pinos y que actúe sin ningún tipo de ataduras por el bien del país. En otras palabras, que salga malagradecido cuando sea necesario.

Meade parece ser un excelente candidato. Su trayectoria en el sector público ha sido destacada. Sus tablas económicas y financieras son de primer nivel. Pero estos temas no serán los únicos que sonarán en la campaña. Quizá ni siquiera serán los que más capturen la atención pública.

El tema que sin duda estará hasta arriba de la lista será la corrupción. Aquí también Meade tiene un muy posicionamiento. Goza de una excelente reputación en cuanto a su integridad. Nunca ha estado involucrado en ningún escándalo. Sin embargo, esto no será suficiente. La pregunta que seguramente surgirá una y otra vez durante la campaña será qué candidato hará el mejor trabajo en combatir la rampante corrupción que existe en el país una vez que sea presidente.

Estoy seguro de que Meade presentará una buena propuesta. Pero para que sea algo que impacte de raíz la corrupción tendrá que implicar que se vuelva malagradecido.

Desde el presidente hasta los gobernadores y líderes sindicales, pasando por los practicantes de la magia negra electoral, para poder aspirar a la presidencia Meade requerirá del poderoso aparato político del PRI. En consecuencia, de obtener el triunfo, entrará a Los Pinos con una pesada carga de equipaje llena de favores recibidos y compromisos adquiridos. Numerosas personas, independientemente de su integridad, exigirán la lealtad incondicional del ex secretario de Hacienda. Es en el momento en el que esté sentado en la silla presidencial cuando deberá negársela a aquellas personas que no se la merezcan. Es aquí donde deberá ser malagradecido.

¿Podrá? La presión política para que mantenga la lealtad a como dé lugar será brutal. Hay muchos intereses creados. La carrera política de Meade sugiere una persona sumamente capaz, aunque también precavida. Pero si en verdad quiere combatir de fondo la corrupción tendrá que dejar de serlo.

Por supuesto que el ser malagradecido no es una característica que solo debe aplicársele a Meade. Cualquiera de los demás candidatos que llegue a la presidencia tendrá su propio equipaje, con personas que los apoyaron pero que no merecen su lealtad. También en esos casos espero que sean malagradecidos.

juliose28@hotmail.com

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