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Domingo , 24.06.2018 / 21:37 Hoy

Apuntes financieros

Oceanografía y las paradojas del SAT

Julio Serrano

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Cuando leí la noticia no lo pude creer. Oceanografía, la empresa naviera contratista de Pemex envuelta en un presunto fraude y en medio de un concurso mercantil, le debe al SAT cerca de 22 mil millones de pesos por impuestos no pagados y deducciones indebidas. Y eso no es lo peor. Lo más inaudito es que todo indica que este adeudo jamás será pagado.

En una liquidación, uno de los primeros en recibir su dinero, antes que los acreedores y los accionistas, es el fisco. El poder que le da esta posición de preferencia al SAT hace que sus posibilidades de cobrar adeudos a empresas en concurso mercantil sean altas. El problema en el caso de Oceanografía es que el juez a cargo del concurso mercantil resolvió que el SAT no documentó adecuadamente los adeudos por 22 mil millones de pesos que reclamaba. Esto implica que no serán considerados como una obligación de la empresa y, por lo tanto, no podrán ser cobrados.

A otros acreedores tampoco les permitió el juez cobrar lo que pretendían. El caso más notable fue Banamex. De todas las deudas que le reclamaba el banco a Oceanografía, incluidas las relacionadas con el supuesto fraude, el juez aceptó apenas poco más de 1 por ciento. Estamos hablando de que se desecharon más de 7 mil millones de pesos que pretendía cobrar Banamex. Pero esto evidentemente no debe ser consuelo para el SAT.

De los casi 22 mil millones de pesos que reclamaba el fisco, cerca de 18 mil millones fueron rechazados porque las autoridades notificaron a Oceanografía del adeudo después de la fecha límite. Esto es simplemente increíble. Perder la posibilidad de cobrar una cantidad de esta magnitud porque no se hicieron los trámites a tiempo.

El contraste con la actitud del SAT frente a otras empresas, muchas de ellas pequeñas y medianas, no podría ser más marcado. Mientras por un lado muestra laxitud, por el otro emplea prácticas que en ocasiones rayan en el acoso y la intimidación. No es inusual ver auditorias injustificadas o devoluciones de impuestos legítimas demoradas.

Está claro que el gobierno está urgido de recursos. La baja en los precios del petróleo ha generado un hueco significativo en el presupuesto. De algún lugar tiene que sacar dinero. Pero hay maneras de hacerlo. No se vale y resulta hasta paradójico aplicar medidas fiscales con absoluto rigor, y a veces hasta sin fundamento, a ciertas empresas para obtener unos cuantos pesos, mientras que con otras, que podrían aportar miles de millones de pesos, muestra omisiones inexplicables que resultan en una nula recaudación.


juliose28@hotmail.com

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