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Lunes , 22.10.2018 / 12:26 Hoy

Apuntes financieros

Mejorar, no destruir, la reforma educativa

Julio Serrano Espinosa

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Si algo quedó claro con el sabotaje del foro educativo en Acapulco por parte de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg) y un grupo de encapuchados es que AMLO y su equipo enfrentan un reto gigantesco para mejorar la mala calidad de la educación en México.

López Obrador ha declarado en varias ocasiones que piensa echar para atrás la reforma educativa. Mario Delgado, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, sentenció que “no quedará ni una coma”. No cabe duda que la reforma actual es mejorable, incluida su implementación. Pero la pregunta evidente es si el nuevo esquema logrará este objetivo o si más bien será un retroceso.

Por el momento, el equipo educativo de AMLO está llevando a cabo foros en el país para conciliar posturas y determinar una nueva política. Como vimos con lo que pasó en Acapulco, no será nada fácil llegar a una posición común. No veo forma de reconciliar los intereses de grupos radicales de docentes como la Ceteg y la CNTE con los de los niños.

Lo que complica aún más la situación es que durante la campaña presidencial algunos de estos grupos apoyaron abiertamente a López Obrador bajo la premisa de que se cancelaría la reforma educativa. Para muchos maestros, esto implica eliminar las evaluaciones docentes, recuperar su capacidad de asignar plazas y regresar a los estados la facultad de manejar el presupuesto docente. Habrá que ver hasta dónde llega el compromiso de AMLO.

Aunque entiendo el ángulo político de anunciar la eliminación total de la reforma educativa, me parece que puede acabar atando de manos al próximo gobierno y envalentonar a grupos radicales para tumbarla por completo, incluidos sus múltiples aciertos. ¿Por qué no tomar lo bueno y concentrarse en mejorarla?

No todo lo que hizo Peña estuvo mal. Varios de los logros obtenidos incluso tuvieron un costo político enorme. Eliminarlos solo por razones de posicionamiento político es un grave error. Por ejemplo, no entiendo para qué reducir los impuestos en la frontera norte —con un costo potencial para el erario de más de 100 mil millones de pesos— si hacen sentido, ya alguien más pago el precio de subirlos.

Lo mismo sucede en el caso educativo. Si ya es ley que los maestros sean evaluados, que no se permita que se heredan plazas y que el presupuesto se maneje desde el centro, ¿para qué moverle?

Somos de los países peor evaluados en pruebas educativas. Un factor indispensable para mejorar la calidad son los maestros. Tener un buen maestro puede hacer una gran diferencia en el futuro de un niño. Y les guste o no a grupos de docentes, un componente fundamental para identificarlos debe ser la evaluación.

Ojalá AMLO aguante la presión y se enfoque a mejorar en lugar de destruir la reforma educativa.

juliose28@hotmail.com

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