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Malos modos

La política o el reino de los peores

Julio Patán

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Se pregunta Martín Luis Guzmán, tal vez en La querella de México, ¿por qué los estamentos políticos mexicanos son tan sistemáticamente impresentables?; ¿por qué de la ineficiencia, el cinismo, la corrupción tan extendidos? Su respuesta: que por un atavismo cultural heredado de los españoles, a saber, la muy tóxica idea de que la política es intrínsecamente nefasta; que es una ocupación impropia de la gente de bien. Resultado, sigue Guzmán: solo se dedican a ella quienes no deberían. Es, digamos, el reino de los peores. ¿Tiene razón? Hay que tener cuidado con las afirmaciones de valor universal, y sin duda hay mucha gente de eso, bien, en la grilla, pero cuesta regatearle una cuota de verdad.

Esto viene a cuento, claro, por las eleciones que vienen. No, no me refiero solo a lo de “No sé por cuál de los tres votar”: no nos pongamos presidencialistas. ¿Gubernaturas? El PRI, que ha aportado varios recordman de la transa —los Sandoval, Duarte, Duarte, Borge–, parece fuera de competencia en las nueve que se deciden en julio, pero ojo, que por ahí se dejan venir figuras como el Cuau, ese socialdemócrata. ¿Delegados? Hay de todo, desde herederos de Ricardo Monreal por la Cuauhtémoc, suponemos que para vigilar que sigan reventadas todas las banquetas, hasta Cristian Vargas por la GAM, ese dipuhooligan que no sabemos si rompe banquetas pero sin duda rompe puertas.

Claro que nada como lo de las cámaras. ¿Le han echado un ojo a las listas de candidatos? En unos meses, podemos enfrentar escenarios curiosos. Por ejemplo, que se forme una comisión para la transparencia y la rendición de cuentas con Rubén Moreira —sí, el ex góber—, cortesía por supuesto del PRI, o con Napoleón Gómez Urrutia, cortesía del morenismo. Parece que libraremos la de equidad de género con Cuauhtémoc Gutiérrez, porque se retractó el tricolor, pero no hay por qué descartar una de, por ejemplo, seguridad con Nestora Salgado, acusada de secuestro, también por Morena, o Mauricio Toledo, perredista de viejo cuño, lo que significa inevitablemente: panista de nuevo cuño, bombardeado de notas de prensa que lo acusan de amenazas digamos contra un asambeísta del, sí, PAN, y desvíos multimillonarios.

Hay que releer a Guzmán.

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