• Regístrate
Estás leyendo: El premio justo a Noam Chomsky
Comparte esta noticia
Martes , 25.09.2018 / 16:29 Hoy

Malos modos

El premio justo a Noam Chomsky

Julio Patán

Publicidad
Publicidad

De Noam Chomsky podrá decirse lo que se quiera, pero no que anda escaso de congruencia. Es cierto que suele definirse como un demócrata, pero no se dejen engañar: toda su trayectoria retrata a un defensor firme de cualquier régimen dictatorial o semidictatorial que se alinee a la izquierda. Defiende al castrismo, por principio de cuentas; dice donde quieran escucharlo que en Cuba los índices de desarrollo humano son los más elevados de América, de ahí que pueda darse una vueltecita por la isla para recibir algún reconocimiento sin culpas. También defendió al régimen sandinista como un modelo de concordia y tolerancia, y no al principio, cuando Ortega y compañía igual daban el gatazo, sino en sus momentos de prensa mala-mala, cuando ya todos sabíamos de los presos políticos y la represión contra los miskitos. Asimismo, hizo las loas del maoísmo, que, dijo, no incurrió en colectivizaciones despiadadas a lo estalinista; de los jemeres rojos, porque lo del exterminio de millones de camboyanos era vulgar propaganda de la CIA; y más recientemente de Chávez, que diseñó un modelazo económico y social.

Asimismo, ha sido consistente en su odio al imperialismo yanqui. No importa lo fallido de un modelo económico populista, lo brutal de un aparato represivo a mayor gloria del socialismo o lo apocalíptico de un exterminio de masas en nombre de la utopía, siempre, a sus ojos, o: a) los Estados Unidos sostienen un doble discurso inaceptable, porque son causantes de actos mucho más condenables, y/o b) los Estados Unidos son responsables directos de esas atrocidades, por su repugnante política exterior. Y cómo no, caray. Después de todo, ya Chomsky nos dijo hace tiempo que nada más terminar la Segunda Guerra Mundial, los norteamericanos sentaron a la mesa a sus aliados occidentales y diseñaron un plan de largo plazo para hundir más y más en la miseria a los países pobres, lo que explica, setenta años después, los horrores que vive el mundo. ¿Qué puede esperarse de tan viles conspiradores, de tan grotescos enemigos del pueblo bueno?

Por todo lo anterior, que el director de Inteligencia Nacional desclasifique unos documentos sobre Osama Bin Laden en los que nos cuentan que el súper terrorista tenía entre sus lecturas favoritas a Chomsky parece un justo reconocimiento a su trayectoria, casi diríamos un premio. Habría que instituirlo. “Premio Al Qaeda”, podría llamarse, o tal vez “Premio Yihad”. Candidatos para los próximos años no faltan. Por lo pronto, enhorabuena, mister Chomsky.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.