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Viernes , 21.09.2018 / 01:20 Hoy

El antisemitismo tolerable

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Ya hablé del asunto en este espacio, pero es que la realidad me arrastra de vuelta. Estuvo León Krauze en el ojo del huracán por un artículo sobre la injerencia rusa. Resisto la tentación de adentrarme en la ironía de que los obradoristas critiquen a alguien por “conspiranoico”, y la de volver al asunto no menor del nivel ínfimo de las críticas que brotaron entre moneros, morenistas de rango y hasta académicos. Días después, varias personas de innegable sensatez —Ana Francisca Vega, Carlos Bravo Regidor— levantaron la voz contra la oleada de antisemitismo tuitero compuesta por muchas de las respuestas contra León. Y es que hay algo muy, pero muy descompuesto en no pocos conciudadanos.

Están los de toda la vida, los antisemitas de vieja guardia. Están los de una suerte de subcultura neonazi, esos que despidieron a Salvador Borrego, el padre fundador del revisionismo en lengua española, como a un iluminado. Están los neo-ultraderechistas, tipo Yunque o PES. Y están los de izquierda, los que se le fueron encima a León: los que asimilan las políticas del gobierno de Israel a “lo judío”, y luego hacen malabares mentales indignos para equiparar lo israelí con el nazismo. (De paso: lamenté leer al historiador Pedro Salmerón, convencido obradorista del que disiento, pero al que celebro que haga frente al antisemitismo del impresentable Alfredo Jaliffe —ex morenista a su vez—, en el acto de equiparar a Enrique Krauze nada menos que con Goebbels, por el pecado de criticar a AMLO).

No son, en conjunto, pocos. Según datos de 2015 ofrecidos por el índice ADL Global100, un 24% de la población adulta mexicana atesora prejuicios antisemitas, y un 31% de los mexicanos que sí han oído del Holocausto —asusta la cantidad de los que no— consideran que se ha exagerado su magnitud. ¿Están entre ellos AMLO, o cualquier otro de los dirigentes del partido, o las digamos personalidades mediáticas que se fueron sobre León, como John Ackerman o el caricaturista Helguera? No hay indicio alguno. Pero, otra vez, decidieron, todos, no salir al paso de esas bajezas, como si hubiera un antisemitismo tolerable. Se extraña en AMLO, sus correligionarios, sus prosélitos, un mensaje claro en el sentido de que el antisemitismo simplemente no es admisible en su idea de país. Dicen en Morena que México se cae a pedazos, que solo AMLO nos salvará del Apocalipsis. Bueno, va de nuevo: en tiempos de zozobra hay que patear el pesebre, aunque cueste votos. Salvo que crean que la salvación puede transigir con el racismo. Pero eso tiene otro nombre…

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