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Lunes , 24.09.2018 / 11:43 Hoy

Malos modos

‘Comentocracia’

Julio Patán

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En los últimos días, se reproduce en medios y redes sociales la idea de que “fracasó” algo llamado comentocracia. El razonamiento es: Andrés Manuel López Obrador arrasó en las elecciones; quienes lo criticaron no supieron leer la realidad que lo llevó a la victoria; esa incapacidad equivale a un fracaso; ese fracaso justifica la jubilación de muchos de esos comentócratas.

¿De veras? En realidad, no hay tal cosa como un fracaso en el intercambio de ideas. Si alguna virtud ha tenido, ya, el triunfo de López Obrador, una virtud tangible, es la de habernos obligado a hacer una radiografía mucho más detallada de la realidad mexicana. A pensarla, desde puntos de vista muchas veces lejanos y hasta incompatibles. En todos estos meses de campaña, en los medios se han defendido y atacado el modelo económico predominante en los últimos años y las ideas económicas del nuevo presidente; se ha intentado comprender el origen de la corrupción que en efecto nos ahorca como cultural y endémica o no, el de la violencia que se extiende y la fuerza mayor o menor de sus vínculos con la impunidad y la desigualdad, y el de la amnistía, una palabra que al día de hoy significa como 20 cosas; se ha reflexionado en torno a la necesidad o no de despenalizar las drogas, en torno al aborto, al matrimonio con quien te dé la gana. El intercambio de ideas no es como ir al hipódromo, donde ganas si le atinas al caballo ganador. Tampoco es un concurso de popularidad en el que te chingas a los otros si tus opiniones se parecen más a las de las mayorías, o peor: a las que le atribuyes a las mayorías. Mucho menos, un ejercicio que puedes censurar con fundamento en ese tipo de criterios simplistas. Es, por el contrario, el reflejo de una riqueza variopinta, contrastante, que deberíamos cuidar.

Y es que, en realidad, tampoco hay tal cosa como una comentocracia, o sea, una casta de seres malignos que dominan los medios. A eso se le llama teoría del complot. Hay, en cambio, una amplia variedad de voces que van desde el propagandismo obradorista más grosero hasta su reverso, el antiobradorismo desaforado, y entre uno y otro muchas voces más o menos críticas con el futuro presidente, pero en todo caso llenas de matices, capaces de la autocrítica y de la crítica a diversos sectores políticos. Y es que el conspiracionismo, sabemos, a lo que apunta siempre es a erradicar a una cúpula inexistente paras imponer una nueva, bien real, y no muy sofisticada que digamos.

Mejor nos seguimos peleando, ¿no?

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