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Domingo , 09.12.2018 / 22:39 Hoy

Sociedad y derechos humanos

¿Qué nos depara la jornada electoral?

Julián Germán Molina Carrillo

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¡No existe plazo que no se cumpla, ni fecha que no se llegue! Y la fecha más importante para México como sociedad, ha llegado, este primero de julio la elección que representará la renovación de la Presidencia de la República y del Congreso de la Unión; junto con las elecciones en 30 entidades federativas, donde en 9 se renovarán las gubernaturas, 27 congresos locales y en 26 también los ayuntamientos, se deberán llevar acabo.

Las elecciones de este domingo serán altamente complejas y pondrán a prueba nuestra joven democracia, además de ser las más observadas de la historia democrática de México, esto en razón del contexto socio-político que vive nuestro país, ya que el hartazgo social puede decantar la toma de decisión ciudadana en favor de una ideología que represente el castigo al desafortunado y costoso actuar de las administraciones pasadas.

Sin embargo, aun en muchos queda la esperanza de que a la hora buena el ciudadano razone su voto y no vote con ese objetivo de revancha, y pueda ejercer una práctica verdaderamente libre y autentica para beneficio de nuestro constructo social.

Todo empezará a decidirse desde las 7:30 de la mañana, ya que quienes fueron designados presidentes de mesa directiva de casilla, secretarios o primero o segundo secretario, primer escrutador, segundo y tercer escrutador y suplentes generales (tres por casilla), así como los representantes de partido y de candidatos independientes, deben concurrir al lugar donde ha de ser instalada cada casilla, para llevar a cabo la jornada electoral.

Lo anterior, nos obliga a entender que somos los ciudadanos quienes llevamos mayor responsabilidad en este proceso, ya que, no solo lo podemos decidir y definir con nuestro instrumento democrático por excelencia, el voto, sino que también debemos actuar con responsabilidad y honorabilidad a quienes se nos ha encomendado la tarea de recibir y contar los votos de nuestros conciudadanos; debiendo resguardar el orden y garantizar la prevalencia de circunstancias de libertad, facilidad y secrecía para votar.

Somos los ciudadanos quienes debemos vigilar y garantizar que solo los ciudadanos inscritos en la lista nominal de su sección electoral, con credencial en la mano, uno por uno y solo una vez por elección, puedan votar en la casilla, a menos que el Tribunal Electoral haya ordenado que se permita votar a un ciudadano, sin tener credencial para votar o sin estar inscrito en la lista nominal de electores.

La obligación es de todos, actuar responsablemente desde el lugar en que nos toque estar, ya que, hay que tomar en consideración que se espera una participación ciudadana histórica, en razón de lo que ha sucedido en los últimos cuatro procesos federales, se espera un porcentaje de participación ciudadana por encima del 60%, esto representaría aproximadamente 51.5 millones de electores en ejercicio de su derecho. Dada la trascendencia de la elección, y ante un escenario de amplia competencia, la participación ciudadana será un factor decisivo.

Además debemos tomar en consideración que, México es un país que se encuentra en un proceso de consolidación de su democracia, el cual ha presentado un balance de luces y sombras. Por un lado, ha experimentado transformaciones sociales y políticas que han implicado la metamorfosis y/o el nacimiento de instituciones que coadyuvan con el constructo democrático de la nación, así como la instalación de la pluralidad y la competencia entre los distintos partidos que hay en el país. Pero por el otro lado, registra un déficit democrático que se manifiesta de distintas formas como en la desafección de los ciudadanos por todo aquello que implica la política, mucho de lo cual se relaciona con la falta de consolidación de un sistema electoral funcional, a pesar del constante desarrollo normativo, que nuestra normativa electoral ha experimentado.

Por todo lo anterior, debemos concebir a la jornada electoral como un día de fiesta para el pueblo soberano, dentro de un Estado de derecho; y hacer de ella un ejercicio pleno de civismo y democracia.

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