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Sociedad y derechos humanos

Por un México sin presos políticos

Julián Germán Molina Carrillo

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Uno de los programas más sonados del nuevo gobierno mexicano es la amnistía para presos políticos, de los cuales, la Secretaria de Gobernación federal tiene un registro oficial de 368 casos de personas presas por motivos políticos.

La titular de esa dependencia, Olga Sánchez Cordero, indicó que se trata de procesos federales donde no se ha dictado una sentencia, a pesar del tiempo transcurrido, ni tampoco se ha contado con una adecuada defensa o un debido proceso, todo esto en franca violación a lo establecido en el artículo 20 constitucional apartado B, referente a los derechos de todo imputado, pero que ha comenzado a subsanar con la liberación de 16 personas, en diciembre pasado.

Se llama preso político, a la persona que es encarcelada por sus convicciones y actividades de tipo político, esto implica que dicha condición jurídica se opone a los Derechos Humanos, concretamente a las cláusulas de libertad de pensamiento, de expresión o de reunión.

Es decir, en México una de las prácticas más comunes de los Gobiernos tanto a nivel federal, como de los Estados ha sido perseguir y encarcelar a personas que defienden el medio ambiente, el patrimonio histórico y su derecho al trabajo; también se les encarcela a aquellos ciudadanos que rechazan los megaproyectos que pretenden despojar de sus recursos y patrimonio a las comunidades, por defenderse de medidas gubernamentales que les arrebaten los servicios públicos como el agua, por citar algunos casos del dominio público, pero también para acallar las voces críticas o encarcelar a los enemigos políticos, so pretexto de inventarles la comisión de un delito y abrirles una carpeta de investigación.

Por lo que, otorgarles amnistía es aceptar que dichas conductas son indebidas y que en un acto de bondad y de justicia, el gobierno, les está dando la oportunidad de olvidarlas, porque amnistía significa “sin memoria” (del griego “A” y de “Mnesis”); esto es, olvido, pérdida total del recuerdo de un hecho que, según puntos de vista subjetivos, pudo ser heroico o delictuoso. Amnistía es la amnesia decretada sobre un hecho.

Entonces, ¿olvido y justicia son sinónimos? Porque la mayoría de estos presos políticos están en dicha situación, por delitos inventados o por auténticas violaciones a sus derechos humanos y debido proceso ya que el otorgarles amnistía conlleva a encubrir los delitos que se cometieron en su contra al privarlos de su libertad indebidamente, torturarlos y en muchas ocasiones hasta robarles bienes de su propiedad.

Si, la amnistía es un paso reparador pero no suficiente para proclamarlo como un acto de justicia, porque para ello, faltaría sancionar la responsabilidad de los funcionarios corruptos que ordenaron y llevaron a cabo los procedimientos para encarcelar a todos esos presos políticos, sin mencionar el daño irreparable para quienes tuvieron el infortunio de perder la vida durante su detención y tortura para arrancarles una confesión.

La amnistía planteada deberá venir acompañada de persecución y castigo a los responsables de tergiversar la norma en su favor y no solo de perdón y olvido para presos políticos.

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