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Lunes , 20.08.2018 / 08:37 Hoy

Sociedad y derechos humanos

La seguridad de que continuará la inseguridad

Julián Germán Molina Carrillo

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A diferencia de su antecesor, lo que Enrique Peña Nieto dejó fuera de su lista de prioridades fue la lucha frontal contra el crimen organizado. En efecto, al concluir su Tercer Informe de Gobierno, el titular del Ejecutivo presentó una serie de puntos que serán las prioridades en la segunda mitad del sexenio, entre ellas destacó las de fortalecer el Estado de Derecho, tener mayor crecimiento económico y combatir la desigualdad, pero no tocó el tema que obvio a toda la población nos tiene en jaque: la inseguridad.

Pero vayamos por partes: si bien prioriza como uno de los elementos fundamentales para nuestro país el fortalecimiento del Estado de Derecho, pues es una cuestión que no puede esperar más, temo señalar que no basta con sólo nombrar el enunciado, también hay que establecer las estrategias para lograr tal cometido.Se me ocurre, por ejemplo, que una de ellas sería el de ciudadanizar el nombramiento del Auditor Superior de la Federación y aquéllos de las entidades federativas; ¿la razón?, porque así una persona ajena al círculo político, quien no deba favores, podría ser más objetivo al momento de realizar la fiscalización de los recursos del erario que se distribuyen se supone para la labor del Estado. Y para que de verdad podamos creer su discurso, lo ideal sería que la Comisión Nacional Anticorrupción, sea un organismo autónomo y logre tener un margen de acción, porque si va a desempeñar el mismo papel que el de la Secretaría de la Función Pública, ahorrémonos las esperanzas.

Ahora, dice que será prioridad tener mayor crecimiento económico y dar la lucha contra la desigualdad; pues bien, el buen juez por su casa empieza, es decir, uno de los rubros donde mayormente se destina una gran cantidad del erario es para el pago de salarios de funcionarios de alto nivel, políticos y todas las prerrogativas con las que cuentan, de todos conocidas.

Entonces, habría que empezar realmente con adelgazar la nómina y el numerario para el pago de comidas, vales de gasolina, uso de teléfonos celulares, etc., además de cumplir con la promesa que tantos y tantos representantes populares hacen: esto es, disminuir el número de integrantes del Legislativo. Ahora, no veo de qué forma podríamos alcanzar el cometido que promete Peña Nieto, si han disminuido los ingresos del país por el concepto de petróleo, el dólar está por las nubes, se habla nuevamente de una crisis financiera mundial, en fin, que el panorama no es el más halagador para nadie, máxime si recordamos que en lo que va del sexenio, dos millones de mexicanos cruzaron la línea hacia la pobreza.

La realidad es que el país enfrenta una situación de desconfianza en lo interno y de incertidumbre en lo externo por la economía internacional, no obstante, el mandatario aseguró que vamos a seguir siendo un país atractivo a las inversiones y así poder generar más empleo. Aunado a lo anterior, señaló que no aumentará los impuestos ni endeudará al país. La verdad es que no veo cómo pueda lograr sus promesas.

Como siempre, Enrique Peña Nieto nos sale debiendo y la inseguridad pública por no combatir la impunidad y la corrupción y la inseguridad económica serán las constantes que marcarán su mandato.

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