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Domingo , 23.09.2018 / 23:06 Hoy

Doble fondo

Sigo viviendo en un país jodido…

Juan Pablo Becerra-Acosta

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Lo redacté en este espacio hace poco más de dos años (“Pobreza de ingresos: siete presidentes fracasados”, 27/7/2015):

“El combate a la ‘pobreza de ingresos’ ha sido un acto fallido desde los 80. O una suma de estrategias fallidas”.

Tecleaba yo entonces:

“Primero revisemos el concepto oficial de pobreza de ingresos: ‘La población cuyos ingresos se encuentran por debajo de las líneas de bienestar y de bienestar mínimo’. Gente que no tiene dinero para lo básico”. Y para lo mínimo indispensable.

Enseguida citaba cifras de una gráfica elaborada por la Sedesol. Recupero los datos:

—Al concluir el gobierno de José López Portillo, en 1982, 55 por ciento de la población yacía en pobreza de ingresos.

—Al terminar el gobierno de Miguel de la Madrid, en 1988, 53.5 por ciento de la gente estaba en esa situación.

—Al final del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en 1994, el porcentaje era de 52.4 por ciento.

—Al cerrar el sexenio de Ernesto Zedillo, en 2000, la cifra fue de 53.6 por ciento.

—Al culminar el sexenio de Vicente Fox, en 2006, fue de 42.9 por ciento.

—Al acabar el sexenio de Felipe Calderón, en 2012, fue de 51.6 por ciento.

Redactaba después:

“Salvo el periodo de Fox, durante el cual la pobreza supuestamente descendió 10 puntos porcentuales (vaya usted a saber cómo medía los datos ese hombre, porque de inmediato las cifras rebotaron) (…) llevamos más de 30 años en que las políticas públicas no han sido eficientes para reducir este rubro de la pobreza”.

Las cifras del Coneval correspondientes a 2016 (las que fueron dadas a conocer el miércoles pasado) muestran que 50.6 por ciento de los mexicanos sobrevive en pobreza “con ingreso inferior a la línea de bienestar” y de “bienestar mínimo”.

En 2012, la cifra era de 51.6 por ciento, así que en lo que va del sexenio la diminución ha sido… de un punto. Sí, un punto. Fracaso. Fracaso sexenal, pero con eso no me refiero nada más a Enrique Peña Nieto y su gobierno, porque, los gobernadores, ¿qué demonios hacen por el desarrollo de sus ciudades y sus municipios? Exacto: nada.

Y como advierte el Coneval, la cosa se puede poner peor, porque la inflación elevada de este 2017 podría nulificar la disminución que hubo entre 2014 (53.4%) y 2016 (50.6%).

El caso es que, en 34 años, el Estado mexicano no ha conseguido que la pobreza de ingresos baje de la mitad, de 50 por ciento. Casi tres décadas y media después del desastre de López Portillo, cinco de cada diez mexicanos subsisten con magros y paupérrimos recursos.

Toda mi vida adulta he vivido en un país así de jodido. Y nada cambia. Qué triste, la verdad…

jpbecerra.acosta@milenio.com
Twitter: @jpbecerraacosta

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